(BUENOS AIRES).- «Representamos al equipo más importante de Argentina y hay que competir hasta el final en todas las competiciones», dijo Leandro Paredes tras la clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Esa frase le costó al club una multa de 10.000 dólares de la Conmebol.
Según contó Martín Benedetto, la dirigencia y el cuerpo técnico habían impartido una orden interna de no hablar en caliente después del partido frente a O’Higgins. La intención era cuidar el clima y evitar declaraciones impulsivas luego de una serie sufrida que dejó más dudas que certezas.
La indicación era que ningún integrante del plantel brindara declaraciones inmediatamente después del encuentro. Pese a la directiva, Paredes se detuvo en la zona mixta y habló con los medios. Su presencia ante los micrófonos fue lo que expuso al Xeneize a la sanción económica del organismo sudamericano, que considera obligatorias las comparecencias post partido.
El volante campeón del mundo fue autocrítico con el rendimiento y reconoció que el equipo debe mejorar para competir al máximo nivel. Paredes señaló que Boca arrancó bien, perdió intensidad y recién recuperó la versión esperada después del gol. Su análisis coincidió con el del entrenador Rodolfo Arruabarrena, quien había marcado la necesidad de corregir aspectos defensivos y lograr un equipo más compacto.
La decisión de evitar declaraciones en caliente expuso la preocupación del cuerpo técnico por el clima posterior al encuentro. Boca había conseguido avanzar, pero el rendimiento dejó dudas y generó autocrítica dentro del vestuario. Paredes no se quedó solamente con la clasificación y marcó la responsabilidad que implica representar al club en todas las competencias.
La multa de 10.000 dólares se suma a los gastos internacionales que afronta el club. Para Boca representa una cifra menor, pero llega en un contexto en el que cada detalle es observado y suma presión. El monto deberá afrontarse como una obligación económica más ante la Conmebol, en una etapa donde la dirigencia continúa trabajando en el mercado de pases y Arruabarrena busca mejorar el funcionamiento.
La clasificación sigue siendo el objetivo principal cumplido. Ahora el equipo deberá cambiar el foco y prepararse para los próximos desafíos. El episodio deja la señal de que Boca atraviesa una etapa donde lo que ocurre afuera de la cancha también tiene consecuencias económicas inmediatas, y en la que cada movimiento de sus figuras, como Paredes, es materia de sanción.
