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Tips para la freidora de aire: cómo hacer para que las alitas de pollo salgan jugosas por dentro y crocantes por fuera

 

Crujientes por fuera, jugosas por dentro y listas en menos de media hora.

 
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(BUENOS AIRES).- «Seca las alitas de pollo con papel absorbente antes de agregar las especias. Esto eliminará la humedad y ayudará a que queden súper crujientes», explicó Diana Lopez, cocinera especializada en recetas con freidora de aire. El consejo resume el secreto mejor guardado de una de las preparaciones más buscadas en este electrodoméstico: alitas crocantes por fuera, jugosas por dentro y listas en menos de media hora.

Los secretos para un dorado perfecto

La base de cualquier receta de alitas en airfryer es simple: alitas de pollo enteras o troceadas, aceite —preferentemente de oliva—, sal, pimienta y una mezcla de especias que suele incluir paprika, ajo en polvo y cebolla en polvo. El primer paso, coinciden los expertos, es secar bien las piezas con papel de cocina para eliminar la humedad superficial. Después se las condimenta en un bol grande con el aceite y los aromáticos, asegurándose de que cada alita quede bien cubierta antes de pasar a la cocción.

La temperatura más utilizada es 200 °C (400 °F). Con la freidora precalentada —aunque Miriam García, cocinera y autora de recetas, sostiene que «no hace falta precalentar» y califica ese paso como una «tontuna»—, las alitas se disponen en la canasta. El tiempo total varía según el tamaño de las piezas y la potencia del aparato, pero oscila entre 16 y 30 minutos. En recetas como la de Diana Lopez se programan de 8 a 10 minutos por lado, mientras que Paulina Cocina propone entre 25 y 30 minutos con una sola vuelta a mitad de la cocción.

Un punto en el que todas las recetas insisten es en evitar la sobrecarga de la canasta. Las alitas deben colocarse en una única capa, sin encimarse ni tocarse, para que el aire caliente circule de manera pareja y garantice un dorado uniforme. «Colócalas en la canasta de la freidora de aire asegurándote de que no se toquen entre sí», recomienda Diana Lopez. Además, es indispensable voltearlas o rotarlas a la mitad del tiempo programado; este simple gesto asegura que la cocción sea pareja de ambos lados y que la piel quede crocante en toda la superficie.

Para quienes buscan una textura todavía más tierna por dentro y un exterior de crocancia intensa, la receta de Miriam García introduce una técnica de doble horneado. Primero asa las alitas a 130 °C durante un mínimo de 25 a 30 minutos, tiempo en el que la carne se cocina sin perder jugosidad. Luego eleva la temperatura al máximo que da su equipo, 205 °C, por otros 10 a 12 minutos, hasta que la piel queda tostadita y crujiente. «Con el pollo encuentro que el mejor resultado se obtiene haciendo un primer periodo de asado a baja temperatura con el que consigues que la pieza quede tierna por dentro, para acabar con un segundo periodo a alta temperatura en el que le das al pollo el punto crujiente exterior», explicó García.

Muchas de estas preparaciones proponen bañar las alitas con salsa barbacoa, búfalo, teriyaki o, simplemente, servirlas con aderezos como ranch o queso azul. Sin embargo, los propios autores advierten que agregar salsas antes de servir puede hacer que la piel pierda parte de su textura crocante. «Puedes agregarles tu salsa favorita, pero ten en cuenta que pueden perder parte de su textura crujiente cuando se cubren con salsa», aclaró Diana Lopez. Por eso, una opción muy usada es presentar los dips aparte, para mojar las alitas calientes sin comprometer la crocancia.

Las alitas que sobran se conservan en un recipiente hermético dentro de la heladera hasta por 3 a 5 días y se pueden congelar hasta 3 meses. Para devolverles la textura original al recalentarlas, la freidora de aire vuelve a ser la aliada: alcanza con programarla a 180 °C durante 4 a 7 minutos, según el tamaño de las piezas. Un dato final que subraya otra ventaja de este electrodoméstico: «Son más livianas que las alitas fritas tradicionales porque llevan nada o muy poco aceite», resumió Paulina Cocina.