(BUENOS AIRES).- “No compartís que hoy River lo haya marginado”, disparó Ramón Díaz. La declaración expone el fastidio del histórico entrenador con la decisión de relegar a Maximiliano Salas en el club de Núñez. El delantero, de 27 años, apenas disputó 98 minutos en lo que va del semestre y no integra la consideración del cuerpo técnico.
Díaz no ocultó su predilección por Salas y lo puso por encima de cualquier análisis táctico. “Lo tenés muy arriba, Salas; lo considerás mucho. A mí me gusta, me gustó”, aseguró en una charla informal que se viralizó en las últimas horas. La contundencia de la frase dejó en claro que, para el riojano, el atacante merece un lugar que hoy no tiene en River.
La confianza de Díaz en Salas viene de larga data. Durante su ciclo en Corinthians, el DT planeó un ataque de ensueño para dominar el fútbol brasileño y el nombre del ex Racing aparecía como pieza central. “Te cuento, solo lo quería para Corinthians: Garro, Menfi, Yuri y Salas. Ese equipo iba a ser imbatible en Brasil, de tener el ataque que nadie lo podía tener”, reveló. El proyecto no prosperó, pero la valoración del jugador quedó intacta.
La crítica del exentrenador de River no se limitó al presente de Salas. Díaz fue más allá y puso el foco en el rol de los conductores dentro del campo de juego. “La virtud de un entrenador es saber cómo le tenés que sacar a ese jugador para que rinda de la manera que vos querés”, explicó. Para el riojano, la capacidad de potenciar las características individuales define a un técnico, y el caso de Salas ejemplifica lo que ocurre cuando ese trabajo no se hace.
En la misma línea, el campeón de América con River en 1996 cuestionó la salida de futbolistas con peso propio en el vestuario. La mención apuntó sin matices a las últimas decisiones de la dirigencia, que en los mercados de pases recientes dejó ir a varios históricos que oficiaban de guía para las divisiones inferiores. Díaz remarcó: “Como tampoco que se hayan ido algunos jugadores que eran referentes del club para que los jóvenes sigan creciendo”.
La frase que cerró la reflexión fue un mensaje directo a la política actual del plantel. “Sin los jóvenes, sin los referentes, los jóvenes no crecen”, sentenció. La definición expone su visión sobre lo que considera un error de fondo en la conformación del equipo que hoy dirige Marcelo Gallardo.
Salas, mientras tanto, sigue entrenándose a la par del grupo pero sin lugar entre los citados. Su último partido como titular en River fue a fines de febrero, y desde entonces solo sumó un puñado de minutos en el torneo local. La dirigencia no se pronunció sobre su situación contractual, aunque el préstamo con opción de compra que lo trajo desde Racing vence a fin de año.
La palabra de Ramón Díaz reavivó el debate sobre el manejo del plantel millonario. A sus 65 años y con un recorrido que incluye títulos en Argentina, Brasil, Paraguay y Arabia Saudita, el riojano mantiene un ascendente innegable sobre el hincha de River. Cada declaración suya genera repercusiones inmediatas en Núñez, y esta no fue la excepción.
El respaldo explícito a Maximiliano Salas cruza dos realidades incómodas para el club: un jugador que llegó como refuerzo y hoy no es tenido en cuenta, y una política de recambio que, según Díaz, descuida la transmisión de experiencia hacia las jóvenes promesas. La pelota quedó picando en el Monumental.
