(BUENOS AIRES).- Ideal para los días de calor, se hace en la mitad de tiempo y queda perfecto.
Paulina Cocina es una de las creadoras de contenido gastronómico más queridas y seguidas del país, siempre atenta a resolver las comidas de todos los días con ideas prácticas y rendidoras. Esta vez la cocinera trajo una solución ideal para la merienda: un bizcochuelo que no necesita horno y se prepara en la freidora de aire.
La receta apareció en su sitio a fines del año pasado y ya se ganó un lugar entre las más pedidas. “Quédate leyendo porque te vamos a contar cuál es la mejor forma de hacer bizcocho en airfryer, con algunos tips y consejos para que salga esponjoso, húmedo, dorado y con ese sabor que lo convierte en toda una experiencia”, adelantó Paulina. La propuesta es perfecta para los días de calor, porque evita prender el horno y ensucia poco; además, el bizcocho se cocina en la mitad del tiempo que llevaría en un horno tradicional.
INGREDIENTES
2 huevos
100 ml de aceite vegetal
150 g de yogurt natural
200 g de azúcar
250 g de harina de trigo
1 cucharadita de polvo de hornear
1 pizca de sal
1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional)
Ralladura de limón o naranja (opcional)
La preparación es simple y se resuelve en pocos pasos. Primero, precalentá la freidora de aire a 160 °C por 5 minutos. En un bol, batí los huevos con el azúcar durante 2 o 3 minutos hasta que quede una mezcla espumosa. Después sumale el aceite, el yogurt y, si te gusta, la esencia de vainilla y la ralladura de limón o naranja; batí de nuevo para integrar bien todo.
Incorporá la harina tamizada junto con el polvo de hornear y la sal, de a poco y con movimientos envolventes, hasta que no queden grumos. Volcá la mezcla en un molde tipo rosca de 18 a 20 centímetros de diámetro, previamente enmantecado y enharinado. Los moldes de silicona o de aluminio son los más recomendables para la freidora; los de vidrio, en cambio, conviene evitarlos porque no siempre resisten el calor.
Llevá el molde a la freidora y cociná a 160 °C durante 25 a 30 minutos. A los 20 minutos pinchá el bizcocho con un palillo: si sale limpio, ya está listo. Si ves que la superficie se dora demasiado rápido, podés cubrirla apenas con papel de aluminio para que no se queme. Cuando termine la cocción, dejalo entibiar antes de desmoldar y servilo frío.
Paulina remarcó un detalle clave para que la textura sea la justa: “No llenar demasiado el molde, dejar unos centímetros libres porque el bizcocho necesita espacio para crecer sin desbordarse”. Una receta simple que con un café o unos mates se vuelve adictiva.
