(BUENOS AIRES).- Para la merienda, nada mejor que un clásico que resuelva el día con pocos ingredientes. Esta receta de budín marmolado de naranja y chocolate es ideal para eso: un bizcocho casero, esponjoso y con el contraste justo entre el cítrico y el cacao, que acompaña perfecto el mate de la tarde.
La combinación de naranja y chocolate es una de esas fórmulas infalibles en la cocina que nunca pasan de moda. Esta receta se prepara en pocos pasos y lo bueno es que no necesitás ser un pastelero experto para lograr el clásico efecto marmolado que lo hace tan tentador a la vista. Perfecto para un desayuno contundente o para darse un gusto en la merienda.
Ingredientes
250 gramos de harina
175 gramos de azúcar blanca
5 huevos
1 naranja
10 gramos de polvo para hornear
30 gramos de manteca
30 gramos de cacao en polvo
150 gramos de chocolate para derretir
Para arrancar con la preparación, lo primero que tenés que hacer es precalentar el horno a 180 grados y enmantecar el molde que vayas a usar. Aparte, lavá bien la naranja, rallá la cáscara y exprimí el jugo. Reservá todo por separado.
En un bowl, batí los cinco huevos junto con el azúcar y la manteca hasta que la preparación quede bien cremosa y blanquecina. Después, sumá la harina y el polvo para hornear pasados por un tamiz e integralos con movimientos envolventes para que la masa conserve el aire. Ahí nomás incorporá la ralladura y el jugo de naranja y mezclá bien para unificar los sabores.
Ahora viene el truco para lograr el marmolado. Separá la masa en dos mitades y a una de ellas añadile el cacao en polvo, mezclando hasta conseguir un color bien parejo. Verté la mezcla en el molde alternando cucharadas de la preparación blanca y la de chocolate. Así vas a conseguir ese dibujo característico. Llevá al horno, pero bajá la temperatura a 170 grados, y cociná durante 35 a 40 minutos. Siempre podés pinchar con un palito para verificar que salga seco.
Mientras el budín se enfría, derretí el chocolate. Podés hacerlo al baño maría o en el microondas en lapsos de 30 segundos para que no se queme. Esperá a que el budín esté completamente frío para desmoldarlo y bañalo con la cobertura de chocolate. Dejalo reposar hasta que solidifique un poco y ya va a estar listo para cortar en porciones.
Un detalle importante: si dejás que el budín se enfríe bien antes de desmoldar, la miga se asienta y no se desarma al bañarlo con el chocolate. El resultado es una cobertura crocante por fuera y un bizcocho húmedo por dentro. Una receta simple que se vuelve adictiva.
