(BUENOS AIRES).- Los canelones del domingo acaban de encontrar competencia. La receta de crepes salados al horno con tres rellenos distintos te permite servirlos enrollados, en pañuelito o como paquetitos, bañados en la salsa que más te guste y con un gratinado bien crocante. Es la forma más fácil de darle un giro creativo a la comida abundante del fin de semana sin pasarte horas amasando.
La masa es tan simple que no necesitás experiencia. Lleva 2 huevos, 250 gramos de harina 0000, 500 cc de leche, una cucharada de manteca derretida, una pizca de sal y una cucharadita de nuez moscada para aromatizar. Licuás todo hasta que quede una mezcla fluida, como la crema de leche líquida, y la dejás reposar en la heladera al menos 20 a 30 minutos: ese descanso es el secreto para que los crepes queden elásticos y no se rompan al enrollarlos. Después, en una sartén antiadherente bien caliente con apenas manteca, volcás un cucharón, girás para cubrir la base, cocinás un minuto de un lado, das vuelta con espátula y 30 segundos más del otro.
3 RELLENOS BOMBA
Con la tanda de 12 a 15 crepes lista, armás los platos que quieras. La primera receta es pollo, champiñones y puerros a la crema: salteás dos puerros picados y 200 gramos de champiñones laminados, desglasás con un chorrito de vino blanco, sumás dos pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas, incorporás 200 cc de crema de leche y dejás reducir cinco minutos. Rellenás, cubrís con más crema y queso parmesano, y gratinás.
Si preferís una versión vegetariana, la calabaza asada, queso azul y nueces es imbatible. Asás media calabaza en cubos hasta que esté tierna y caramelizada, la pisás con tenedor y la mezclás con 150 gramos de queso azul desgranado, 100 gramos de ricota y 50 gramos de nueces picadas. Armás los crepes en forma de pañuelito, los acomodás en la fuente, un hilo de aceite de oliva y más nueces por encima antes de llevar al horno.
El tercer relleno le da una vuelta de tuerca al clásico de verdura: espinaca fresca, ricota cremosa, jamón y salsa rosa. Mezclás un atado de espinaca salteada y bien escurrida con 300 gramos de ricota, 150 gramos de jamón cocido picado, un huevo y queso rallado. Enrollás los panqueques, los ponés sobre un colchón de salsa de tomate, los cubrís con salsa blanca y queso cremoso, y los horneás a 200 °C hasta que el queso burbujee.
Para el gratinado perfecto no los ahogues en salsa: abundante en la base de la fuente, pero arriba solo un toque ligero y mucho queso. Si te gustan los bordes tostados y crocantes, dejalos sobresalir un poco y pulverizalos con aceite antes del horno. Una receta simple que se vuelve adictiva de domingo a domingo.
