(BUENOS AIRES).- Crocantes por fuera y tiernas por dentro, el clásico infaltable de las tardes argentinas.
Cada 9 de julio las cocinas argentinas se llenan de un aroma inconfundible: el de las tortas fritas. La tradición manda y la receta pasa de generación en generación, sobre todo cuando el frío o la lluvia invitan a prender la hornalla y poner la pava para el mate.
El Día de la Independencia es la excusa perfecta para reunirse alrededor de un plato que lleva siglos de historia en el país. Sencillo, económico y profundamente criollo, las tortas fritas no fallan y remiten a la infancia de muchos.
Lo bueno es que no hay una sola receta. Existen la versión clásica, con grasa y agua, y otra más tierna y esponjosa que lleva leche. Las dos son un éxito y acá te contamos cómo prepararlas paso a paso.
INGREDIENTES
Para la versión tradicional:
- 500 g de harina 000
- 250 ml de agua tibia
- 50 g de grasa vacuna o manteca
- 1 cucharadita de sal
- Aceite o grasa para freír
Para la versión más suave (con leche):
- 500 g de harina leudante
- 250 ml de leche tibia
- 50 g de manteca derretida
- 1 cucharada de azúcar
- 1 pizca de sal
- Aceite para freír
Para las tortas fritas tradicionales, ponés la harina en un bowl con la sal, agregás la grasa derretida y, de a poco, el agua tibia. Unís todo hasta formar una masa lisa y suave, amasás unos minutos y la dejás descansar media hora tapada con un repasador. Después la estirás con palo de amasar hasta que tenga aproximadamente medio centímetro de espesor. Cortás círculos, les hacés un pequeño agujero en el centro para que no se inflen parejo y los freís en aceite o grasa bien caliente hasta que estén dorados de ambos lados. Retirás sobre papel absorbente y listo.
La versión con leche es todavía más fácil. Mezclás la harina leudante con el azúcar y la sal, incorporás la manteca derretida y la leche tibia hasta lograr una masa homogénea. Amasás un poco, dejás reposar media hora y la estirás. Cortás las formas que más te gusten y las cocinás en abundante aceite caliente. En minutos se inflan y quedan doradas.
El secreto para que salgan perfectas es no amontonarlas en la sartén y servirlas apenas salen del fuego. Así quedan crocantes por fuera y tiernas por dentro. Si querés darles un toque extra, espolvoreá azúcar ni bien las retirás del aceite o acompañalas con dulce de leche, mermelada o queso crema.
Son una receta simple que se vuelve adictiva en cualquier reunión. Las tenés que probar sí o sí para el próximo 9 de julio o para cualquier tarde que pida algo rico.
