(BUENOS AIRES).- Con papa, queso y cebolla: la torta invertida viral que es furor en invierno
Christian, el influencer pionero de la cocina en redes que comparte todo en @cocinarencasa, volvió a sorprender con una receta que se hizo viral en horas. Es una torta invertida de papa a la fugazzetta, un plato contundente que combina los tres ingredientes más nobles de la cocina de todos los días: papa, queso y cebolla.
Ideal para las noches frías de invierno, esta preparación reversiona la clásica sbriciolata italiana y la transforma en un pastel salado bien argentino. Según explicó Christian, la magia de la receta está en armar todo al revés: las cebollas crudas van en el fondo del molde y, al desmoldar, quedan arriba para gratinarse hasta quedar bien doradas y crocantes.
INGREDIENTES
- 1,2 kg de papas
- 2 huevos
- 30 g de queso rallado
- 1 pizca de nuez moscada
- Sal y pimienta negra a gusto
- 500 g de queso cremoso o muzzarella
- 3 cebollas grandes
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Orégano, sal y pimienta a gusto
- 2 cucharadas de pan rallado (o rebozador sin TACC)
- 20 g de manteca
Forrá la base de un molde de 26 centímetros con papel manteca, enmantecalo y espolvoreá el pan rallado. Cortá las cebollas en pluma, mezclalas con el aceite de oliva, orégano y sal, y acomodalas en el fondo del molde compactando bien con las manos.
Herví las papas con piel hasta que estén tiernas, dejalas entibiar y pelalas. Desarmalas con las manos para lograr un puré rústico, sin pisapapas ni mixer, para que no libere almidón de más. Agregá los huevos, el queso rallado, la nuez moscada, sal y pimienta, e integrá todo.
Volcá la mitad de la mezcla de papa sobre la cebolla y estirala bien, cubriendo también los bordes del molde. Distribuí el queso cremoso o la muzzarella de forma pareja. Cubrí con el resto de la papa, sellá los bordes, pincelá con aceite de oliva y horneá a 200 °C durante unos 35 minutos, hasta que la superficie esté firme y dorada.
Retirá la torta del horno y, con mucho cuidado, dala vuelta sobre una placa limpia. Despegá el papel manteca y volvé a hornear unos minutos más, hasta que la cebolla quede bien crocante y doradita. Servila caliente para que el queso corra.
Christian insiste en no saltearse el papel manteca: sin el papel, corrés el riesgo de que la cebolla se quede pegada al molde y el desmolde sea un fracaso. Un datito clave para que esta receta invertida salga perfecta y se convierta en la estrella de tu próxima cena. Probal: es simple, rendidora y vuela en la mesa.
