(BUENOS AIRES).- “Boca es mi club. Me gustaría jugar al menos un año allí.” La frase es de Julio Enciso, el enganche paraguayo que hoy deslumbra en el fútbol francés y a quien Juan Román Riquelme apuntó como nuevo objetivo de Boca tras la caída del pase de Paulo Dybala.
Riquelme y el entrenador Rodolfo Arruabarrena tenían el deseo firme de sumar a Dybala en este mercado de pases para convertirlo en el refuerzo estrella del plantel, pero la operación se frustró. La Joya acordó su renovación con la Roma y esa decisión obligó a Riquelme y a su Consejo de Fútbol a buscar otras alternativas.
Con el pase de Dybala definitivamente descartado, Enciso se transformó en uno de los grandes apuntados por el presidente xeneize. El futbolista de la Selección de Paraguay viene de ser figura en el Mundial: le marcó un gol a Alemania en la fase de grupos y luego quedó eliminado en octavos de final ante Francia, una actuación que revalorizó su nombre en el continente.
El paraguayo es pieza importante en Racing Club de Estrasburgo, dueño de su contrato hasta mediados de 2029. Ese vínculo extenso abre una puerta que Riquelme evalúa: que Boca pueda negociar un préstamo y no una transferencia definitiva, un camino que en el club consideran factible para sortear los obstáculos económicos.
El mayor obstáculo es el valor de mercado de Enciso, estimado en 25 millones de euros según el sitio especializado Transfermarkt. Se trata de una cifra muy complicada de afrontar para la tesorería xeneize, por lo que cualquier gestión exigiría creatividad en los términos del acuerdo y probablemente la inclusión de un cargo oneroso con opción de compra diferida.
El sueño de Enciso de jugar en Boca
Hace dos años, el propio Enciso ya había hecho pública su ilusión de vestir la azul y oro. En diálogo con el periodista Christian Martin, fue contundente respecto de su preferencia: “Boca es mi club. Me gustaría jugar al menos un año allí”. Esa confesión alimenta las esperanzas en Brandsen 805, porque el deseo del jugador podría inclinar la balanza en una negociación que de otro modo parecería imposible.
El próximo paso de Riquelme será un sondeo formal para conocer la predisposición del club francés a cederlo. En Boca saben que la operación es compleja, pero confían en que el sueño compartido entre Enciso y el máximo dirigente xeneize termine destrabando el que sería uno de los movimientos más resonantes del mercado de pases.
