(BUENOS AIRES).- Juan Román Riquelme y el entrenador Rodolfo Arruabarrena coincidieron en la necesidad de reforzar el mediocampo de Boca con un volante ofensivo en este libro de pases. El nombre que cobró fuerza en las últimas horas es el de Marcelino Moreno, figura de Lanús.
Hasta el momento, no hay negociaciones formales entre las dirigencias. El interés existe, pero la intención de Boca todavía no se tradujo en una oferta concreta por el mediapunta.
Moreno ya había estado en el radar del Xeneize en ventanas de transferencias anteriores. La institución realizó averiguaciones por el futbolista, aunque las conversaciones nunca prosperaron y jamás presentó una propuesta formal. Ese antecedente mantiene abierta la carpeta de cara al actual mercado.
El volante ofensivo regresó a Lanús a comienzos de 2024 y acumula 224 partidos oficiales en el club, con 32 goles y 41 asistencias. Su contrato con la institución del sur bonaerense se extiende hasta diciembre de 2026, un factor que obliga a cualquier interesado a negociar directamente con Lanús.
La dirigencia granate solo consideraría desprenderse de Moreno si la oferta alcanza al menos los 7 millones de dólares, e incluso podría exigir un monto mayor dada la relevancia del jugador dentro del plantel. Riquelme no ha revelado hasta ahora cuánto está dispuesto a desembolsar.
Por lo pronto, la dirigencia que encabeza Riquelme avanza en otros frentes. Boca tiene encaminada la contratación del delantero Sebastián Villa, con quien ya hay un acuerdo contractual y está cerca de entenderse con Independiente Rivadavia. Además, mantiene en carpeta a Thiago Palacios, una de las figuras de Estudiantes.
El próximo paso para la eventual llegada de Moreno sería que Riquelme active los contactos formales con Lanús. Por ahora, el interés no pasa de un sondeo, pero en el club de La Ribera no descartan reactivar las gestiones en las próximas semanas.
