(BUENOS AIRES).- “Papelón”. Así calificó el entrenador de River, Eduardo Coudet, la actuación del equipo en la derrota por 3 a 1 frente a Aldosivi, que dejó al Millonario eliminado de la Copa Argentina en Salta.
El resultado fue un cachetazo inesperado. Aldosivi golpeó en los momentos justos y se puso 3 a 0 con un doblete de Tomás Fernández y un tanto de Nicolás Cordero. El descuento de Rafael Santos Borré apenas maquilló una noche para el olvido.
River fue superado desde el arranque y obligado a modificar su planteo antes del final del primer tiempo, intentando corregir errores que el rival ya había capitalizado. La sensación general fue la de un equipo desconectado, sin solidez defensiva ni claridad ofensiva. Aldosivi, con menos recursos, mostró mayor determinación y aprovechó cada falencia del conjunto millonario.
Con el ánimo por el piso, Coudet no esquivó la autocrítica. El técnico calificó la actuación como un “papelón”, reflejando el impacto que tuvo la derrota puertas adentro. Sus palabras marcaron el tono de una noche que dejó más dudas que certezas en un plantel que todavía no logra consolidar una identidad de juego.
La eliminación no solo duele por el resultado inmediato. River pierde una vía importante de clasificación a torneos internacionales, lo que lo obliga a redoblar esfuerzos en las otras competencias que le quedan. El golpe expone además las fragilidades de un ciclo que, si bien había mostrado señales positivas en algunos tramos, vuelve a quedar bajo la lupa.
El equipo llegó diezmado a Salta por ausencias importantes, con jugadores afectados por compromisos con sus selecciones, lo que condicionó la formación inicial y las variantes disponibles. De todos modos, ese contexto no alcanza para explicar el bajo rendimiento colectivo ni la preocupante falta de reacción que se vio a lo largo de los noventa minutos.
En Núñez, la derrota ante Aldosivi no sorprende tanto como duele. Porque más allá del marcador, lo que preocupa es la forma: un River sin identidad, sin capacidad de respuesta y con muchas preguntas abiertas de cara al futuro inmediato. El desafío de Coudet será enderezar el rumbo antes de que las otras competencias también se le escapen de las manos.
