(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena volverá a pisar el césped de la Bombonera como entrenador de Boca este jueves, cuando el equipo reciba a O’Higgins por la Copa Sudamericana, después de poco más de 10 años: 125 meses, para ser exactos. Su último partido como local al frente del Xeneize, en febrero de 2016, ya tenía a Juan Román Riquelme en las tribunas como un espectador de lujo, retirado y lejos de imaginar que una década más tarde le daría una segunda oportunidad como presidente del club.
La última noche del Vasco en casa
El 20 de febrero de 2016, por la cuarta fecha de la Primera División, el Boca de Arruabarrena recibió a Newell’s envuelto en dudas. Llegaba después de un empate ante Temperley, una derrota como local frente a Atlético Tucumán y una victoria 1-0 contra San Martín de San Juan, todo con el ciclo casi sentenciado por la derrota por 4 a 0 ante San Lorenzo por la Supercopa Argentina. Esa noche, sin embargo, el equipo se reivindicó con un contundente 4-1.
Los goles de Boca los convirtieron Rodrigo Bentancur, Carlos Tevez, Jonathan Silva y Sebastián Palacios. En cancha también estuvieron Fernando Gago —que años después sería entrenador del club— y Nahuel Molina Lucero, surgido de las inferiores y campeón del mundo con la Selección Argentina. Enfrente, la Lepra era dirigida por Juan Pablo Vojvoda, hoy técnico de Racing.
Riquelme asistió a aquel encuentro como un espectador de lujo, ya retirado del fútbol. Diez años más tarde, este jueves, volverá a presenciar un encuentro del Vasco en la Bombonera, aunque como presidente del club y como encargado de haberle dado al entrenador una segunda oportunidad como técnico xeneize.
El nuevo ciclo de Arruabarrena ilusiona por los cambios, las decisiones y algunas buenas señales. La primera tuvo lugar la semana pasada en Rosario, donde los hinchas que coparon el estadio Marcelo Bielsa le dieron su primer recibimiento en la victoria ante Sarmiento por Copa Argentina.
El regreso oficial del Vasco se dio justamente en la cancha del mismo rival contra el que dirigió por última vez en la Bombonera: Newell’s. Ahora, el reencuentro con el Templo lo pone al frente de un equipo que no saldrá a especular, según la propuesta que ya mostró en aquella goleada de 2016 y que repitió en ese debut copero.
Boca y O’Higgins se enfrentan a las 21:30 del jueves 23 de julio, con la intención de que esta nueva etapa arranque con el mismo ímpetu que el último baile de Arruabarrena en casa, hace más de una década.
