(BUENOS AIRES).- "En varias ocasiones se fijaron en mí desde Boca, pero en mi cabeza y en mi corazón yo siempre quise volver a Racing", había confesado Roger Martínez tiempo atrás. Hoy, el libreto dio un vuelco: el delantero colombiano de 32 años escuchó el llamado de Juan Román Riquelme y le abrió la puerta al Xeneize con un sí condicionado. La respuesta del presidente de Boca no se hizo esperar: ultimátum.
La postura del Consejo de Fútbol es terminante. Martínez está libre tras su paso por Al-Taawoun de Arabia Saudita y su perfil encaja con el pedido de Rodolfo Arruabarrena: potencia física, velocidad y experiencia ofensiva. El colombiano ve con buenos ojos sumarse al club de la Ribera, pero antes quiere evaluar si recibe una oferta importante desde el fútbol árabe. La dirigencia le comunicó que no piensan esperar: "o se decide ya en este mercado de pases o el Xeneize saldrá a buscar a otro centrodelantero".
La urgencia tiene un origen concreto. La lesión lumbar de Adam Bareiro podría demandar más tiempo de recuperación del previsto, lo que obligó a Riquelme a moverse rápido para encontrar un centrodelantero disponible. El presidente de Boca tiene a Martínez en carpeta desde hace varias temporadas pero nunca pudo concretar su llegada. Ahora, con el pase en su poder, la oportunidad reapareció y las conversaciones se reactivaron de inmediato.
El principal escollo, sin embargo, no es el dinero sino el futuro que imagina Roger Martínez. El atacante dejó en claro que su prioridad es seguir en el fútbol árabe, donde su último rendimiento despertó interés en distintos clubes. Mientras el colombiano evalúa ofertas, la alternativa que manejaba Boca por Jonathan Calleri perdió fuerza. El periodista Martín Costa afirmó que Calleri "no tiene ninguna intención, al menos por ahora, de regresar a la Argentina" y sumó que repatriarlo demandaría una inversión cercana a los 8 millones de dólares, un monto que hoy la dirigencia considera elevado.
Los desencuentros entre Martínez y el Xeneize tienen historia. "En el momento que se diera la oportunidad, quería volver a Racing. Boca siempre estuvo interesado, pero nunca estuve cerca de jugar en Boca. Si hubo interés, tuve varias conversaciones, mi representante también tuvo varias conversaciones, pero no se dio", amplió el propio jugador en su momento. Esas palabras cobran otro peso a la luz del ultimátum actual.
Un hipotético regreso a su querido Racing quedó descartado de antemano. Martínez mantiene una demanda judicial contra la Academia por una deuda de 323.000 euros más intereses. El reclamo se originó en el 15 por ciento de la plusvalía de su venta al Jiangsu Suning chino en 2016, que según el jugador nunca le fue pagada. "Me fui de Racing porque sentí que no me querían. No hicieron un esfuerzo para que me quedara", sentenció el delantero en 2025, en un mensaje directo a Diego Milito y Sebastián Saja.
Con el mercado abierto, la lapicera la tienen Riquelme y Arruabarrena. La orden es clara: si Roger Martínez se demora en definir su futuro, Boca descartará su contratación y avanzará por los otros delanteros que figuran en su lista de prioridades. La intención es resolver el puesto en las próximas semanas.
