(BUENOS AIRES).- La Selección Argentina ya está entre los ocho mejores del Mundial 2026, pero dos de las piezas que llegaron con mayor cartel de promesa, Nicolás Paz y Valentín Barco, todavía no sumaron minutos en los partidos de eliminación directa. La expectativa de los hinchas por verlos en acción choca con una decisión táctica del cuerpo técnico que privilegia la experiencia en los cruces calientes.
Los juveniles tuvieron su oportunidad en la fase de grupos del Mundial 2026, justamente en el duelo ante Jordania. Allí Paz fue titular y Barco ingresó desde el banco, en un contexto de rotación con la clasificación asegurada. Sin embargo, cuando el torneo entró en zona de mata-mata, Lionel Scaloni cambió el criterio.
En octavos de final contra Cabo Verde, el entrenador mandó a la cancha a Nicolás González, Julián Álvarez, Leandro Paredes, Nicolás Tagliafico y Gonzalo Montiel. Ya en cuartos, ante Egipto, repitió la apuesta por los recorridos largos con los ingresos de González, Lautaro Martínez, Montiel, Nicolás Otamendi y Facundo Medina.
La explicación está en la lectura del riesgo que impone el Mundial 2026. En las instancias de eliminación directa un error deja al equipo afuera del certamen, y por eso el cuerpo técnico priorizó futbolistas que ya conocen a fondo esos escenarios de presión máxima. Cada modificación desde el banco fue para nombres con historia en el ciclo y con rodaje en definiciones de alto voltaje.
En ese esquema, Nicolás Paz aparece como el relevo natural de Lionel Messi. El problema es que el capitán disputó prácticamente todos los minutos importantes del Mundial 2026, lo que reduce al mínimo la ventana de ingreso del mediapunta del Como. Paz es considerado una alternativa directa para el diez, pero mientras Messi se mantenga en cancha durante los tramos decisivos, las posibilidades del juvenil se esfuman.
Valentín Barco, por su parte, pelea un hueco en el mediocampo pero hoy tiene por delante a Giovani Lo Celso y Exequiel Palacios, las variantes que más utiliza Scaloni en esa zona. Su rodaje fuerte llegó en ese partido de rotación de la primera ronda, cuando ingresó desde el banco junto a José López, y por ahora no volvió a asomar en las convocatorias para los minutos calientes.
El Mundial 2026 todavía tiene etapas por delante y una circunstancia puntual —un duelo resuelto temprano, una necesidad táctica o una lesión— podría modificar el tablero. De momento, Scaloni mantiene el manual: en los cruces donde la Selección Argentina se juega la continuidad, la banda la llevan los que ya saben de qué se trata.
