(BUENOS AIRES).- Sebastián Villa volverá a jugar este jueves en La Bombonera con la camiseta de Boca, tres años después de su último partido en ese estadio. El colombiano enfrentará a O'Higgins en un encuentro que abre más interrogantes que certezas: la principal es cómo reaccionará la hinchada xeneize ante el regreso de un jugador que se fue en medio de un conflicto judicial y que, apenas unos meses atrás, coqueteó con River.
El abanico de escenarios contempla desde un silbido unánime —la manifestación más dura de rechazo— hasta un voto de confianza de quienes eligen priorizar los goles que el atacante podría aportarle a un equipo necesitado de alegrías. También asoma una tercera variante, acaso la más probable en los primeros pasajes: la indiferencia, un crédito abierto que el propio Sebastián Villa debería transformar en aplausos con rendimiento inmediato.
Razones para no ser indiferente
El primer motivo de enojo es la forma en que el colombiano se marchó de Boca. En 2023, en pleno litigio judicial, decidió por su cuenta continuar su carrera en Bulgaria, sin negociar con el club y sin dejar compensación alguna.
El segundo detonante llegó en enero de este año. Villa, consolidado ya como figura en Independiente Rivadavia, declaró públicamente su intención de jugar en River. Esa declaración, para buena parte del universo boquense, resultó una provocación que todavía sigue fresca.
A esos dos motivos de rechazo se contrapone la necesidad futbolística. Los cinco años previos con la azul y oro dejaron momentos de muy buen nivel ofensivo, un capital que algunos hinchas prefieren rescatar. Además, la actual sequía de títulos y la desilusión que generaron otras figuras recientes empujan a varios a darle una oportunidad a Sebastián Villa, aun con los antecedentes que cargan en su contra.
Hasta la previa del partido, el club y el jugador se mantuvieron en absoluto silencio público. Esa estrategia mutua contribuyó a que la temperatura no subiera antes de que la pelota empiece a rodar.
Este jueves, cuando Sebastián Villa asome por el túnel de La Bombonera y toque su primera pelota, se pondrá fin a tres años de distancia. El partido ante O'Higgins será la primera postal de una historia que recién empieza a escribirse.
