(BUENOS AIRES).- «Puertas adentro lo matás, pero a ella no le das el gusto». Con esa frase, Yanina Latorre analizó los chats filtrados de Cecilia Insigna, esposa del conductor Diego Brancatelli, dirigidos contra la examante del periodista. La panelista no dudó en marcar lo que consideró un error de manual en medio de una crisis de pareja.
Yanina Latorre, que sigue de cerca cada capítulo del escándalo, expuso su postura sin vueltas. La filtración de esas conversaciones dejó al descubierto la bronca de Insigna con la mujer que habría tenido un vínculo con Brancatelli. Sin entrar en el contenido puntual de los mensajes, la panelista apuntó directo contra la lógica que, a su entender, aplicó mal la esposa del conductor.
Para Latorre, la prioridad nunca debe ser la tercera en discordia. “Puertas adentro lo matás”, sostuvo, en alusión a que los reclamos de fondo se resuelven en la intimidad con el protagonista de la infidelidad. Discutir con la amante, razonó, solo le da una entidad que no merece.
“Pero a ella no le das el gusto”, completó. La premisa que desplegó es concreta: si una mujer sale a enfrentar a la otra, desvía el foco y, en los hechos, le concede un lugar central a quien atentó contra la pareja. El reclamo, insistió, tiene que ser con el marido.
Los chats se conocieron en medio de un fuerte revuelo mediático por la vida privada de Brancatelli. La conversación de Insigna con la examante del conductor reavivó el debate sobre cómo gestionar públicamente una crisis matrimonial sin quedar expuesta.
Latorre, figura de la televisión y la radio, suele intervenir en este tipo de polémicas con un discurso sin filtros. Esta vez no fue la excepción y su sentencia se transformó rápido en tema de conversación entre los seguidores del escándalo. La panelista viene siguiendo el caso desde que estalló y ya había marcado contradicciones en el relato de los involucrados.
El cruce de mensajes expuso una trama delicada: Insigna le reclamó a la examante en un tono que, para Latorre, la dejó en una posición vulnerable. La lógica que aplicó la panelista es tajante: salir a confrontar con la tercera persona le otorga un protagonismo innecesario y diluye la responsabilidad de quien rompió el pacto de pareja.
Ni Brancatelli ni Insigna se pronunciaron oficialmente sobre el contenido de los chats. El análisis de Yanina Latorre, mientras tanto, dejó sentado un principio que para ella es innegociable: el enemigo está adentro de casa, no del otro lado de la cama.
