(BUENOS AIRES).- Thiago Almada, flamante refuerzo de River, vio la final de la Copa Libertadores 2018 que el Millonario le ganó a Boca en la casa de Juan Román Riquelme, según reveló el periodista Hugo Balassone. El dato sorprendió al conocerse apenas horas después del anuncio oficial de su llegada al club de Núñez.
Balassone contó que aquella definición histórica, que River conquistó en Madrid después del empate en La Bombonera y los incidentes que forzaron la mudanza, tuvo a un joven Almada como espectador de lujo en la vivienda del por entonces referente de Boca. La anécdota cobró fuerza justo cuando el mediocampista se prepara para vestir la camiseta del eterno rival.
La revelación generó repercusión inmediata entre los hinchas. Para muchos se trata de una simple curiosidad de una noche que paralizó al fútbol argentino; para otros, el contexto en el que se conoció la historia le agrega un condimento especial a la incorporación más resonante del mercado de pases del Millonario. El dato despertó todo tipo de comentarios, sobre todo por el vínculo que Riquelme mantiene con Boca y por lo que significó aquella final para la historia grande de los dos clubes.
Almada llega a River tras un acuerdo definitivo con Atlético de Madrid. El club anunció que el futbolista viajará en las próximas horas a la Argentina para sumarse al plantel que dirige Eduardo Coudet y convertirse en una de las grandes apuestas del equipo. La incorporación representa, por jerarquía y expectativa, uno de los movimientos más fuertes del mercado de pases del Millonario.
El ex jugador de Vélez construyó una carrera con experiencia en Europa y en la Selección Argentina. Pasó por Atlanta United y luego por el fútbol español antes de regresar al país para reforzar al Millonario con un perfil polivalente: puede desempeñarse como mediapunta, extremo o moverse por todo el frente ofensivo, lo que le abre a Coudet variantes de ataque que antes no tenía.
En aquella época, Almada recién empezaba a dar sus primeros pasos como futbolista profesional. Hoy, siete años después, el pibe que miró la final de la Libertadores en la casa del ídolo de Boca está a punto de sumarse al plantel del eterno rival. La coincidencia alimenta todavía más la expectativa de los hinchas de River.
Mientras Thiago Almada se prepara para aterrizar en Núñez y afrontar sus primeros entrenamientos con sus nuevos compañeros, aquella noche en la casa de Riquelme volvió a circular con fuerza. El protagonista de esa vieja imagen ahora arranca un capítulo distinto de su carrera: ser jugador del Millonario y pelear por todo con la camiseta de River.
