BOCA JUNIORS

Arruabarrena y el dilema de Boca: esperar a Bareiro o fichar a Ávila

 

La decisión médica del paraguayo define el mercado de Boca

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Boca Juniors espera la definición médica de Adam Bareiro para saber si sale al mercado por un atacante. Mientras el delantero paraguayo resuelve con el cuerpo médico del club si debe someterse a una cirugía, el nombre de Ezequiel “Chimy” Ávila volvió a tomar fuerza en la carpeta del Consejo de Fútbol.

Si Bareiro finalmente pasa por el quirófano, la recuperación demandaría varios meses y el plantel perdería profundidad en un puesto que el cuerpo técnico considera clave para el resto de la temporada. Por ese motivo, la dirigencia decidió esperar el parte definitivo antes de acelerar por otro centrodelantero.

La prioridad es conocer el tiempo exacto que el atacante estará fuera de las canchas y, recién después, evaluar si vale la pena un esfuerzo económico para incorporar un reemplazante. Cualquier avance concreto por Ávila queda supeditado a esa resolución médica.

En el cuerpo técnico seducen las características del Chimy: experiencia, intensidad para presionar la salida rival y versatilidad para moverse tanto como nueve de área como por los extremos. Sin embargo, a pesar del interés, en el club admiten que por ahora no existen negociaciones avanzadas con el entorno del futbolista.

Las próximas horas marcarán la hoja de ruta. Si Bareiro logra evitar la cirugía y encara la etapa final de su rehabilitación, Boca podría modificar sus prioridades de mercado y postergar la búsqueda. En cambio, si se confirma una operación y una ausencia prolongada, la necesidad de un delantero pasará al primer plano.

Con el cierre del libro de pases cada vez más cerca, el margen de maniobra es escaso. La decisión que tome Bareiro determinará si el nombre del Chimy Ávila se transforma en el apellido de la negociación que Boca encare en los próximos días.

La dirigencia xeneize no dispone de demasiado tiempo: la definición médica del paraguayo es el punto de apoyo sobre el que gira toda la planificación deportiva en este tramo de la temporada. Si la cirugía se confirma, el Consejo de Fútbol ya tiene identificado al delantero de 36 años —que supo vestir la camiseta de San Lorenzo y hoy milita en el fútbol europeo— como la alternativa que reúne el perfil de atacante agresivo y polifuncional que pretende el entrenador.

Las gestiones, sin embargo, no comenzaron formalmente. En Boca entienden que mover las fichas antes de conocer el diagnóstico definitivo de Bareiro sería apresurado, y por eso mantienen los contactos en un segundo plano. Apenas llegue el parte médico, el club definirá si activa los sondeos por un delantero o si concentra los recursos en otras posiciones del campo.

El calendario apura: el mercado cierra en los próximos días y no hay margen para dilaciones. La pelota está del lado de Bareiro y de su recuperación, y de esa respuesta depende que Boca acelere o frene la búsqueda de un atacante para el resto de la temporada.