(BUENOS AIRES).- “Boca se tiene que acostumbrar a ganar”, dijo Rodolfo Arruabarrena después del triunfo ante Deportivo Recoleta. El entrenador del Xeneize repitió por primera vez desde su llegada la misma formación y empezó a consolidar una base de equipo.
El ciclo de Arruabarrena lleva ocho partidos y, después de la goleada sufrida frente a Deportivo Riestra y el susto ante O’Higgins en Chile, el equipo mostró una evolución progresiva contra Newell’s, Estudiantes, Vélez y Recoleta. El funcionamiento todavía tiene aspectos por corregir, pero aparecen futbolistas que se ganaron un lugar con el técnico.
En la mitad de la cancha, Leandro Paredes se transformó en el eje del equipo y asumió el rol de conductor. El campeón del mundo maneja los tiempos, se hace cargo de la pelota parada y le da jerarquía a una zona clave. A su lado, Milton Delgado aporta recuperación, despliegue y capacidad para asociarse en la construcción. El propio Paredes destacó la importancia del juvenil, que con el correr de los partidos se ganó cada vez más reconocimiento dentro del plantel.
El mediocampo que encontró Arruabarrena
La tercera pieza es Santiago Ascacíbar, que llegó después de disputar el Mundial 2026 y se convirtió en una solución inesperada para la falta de gol de Boca. El volante apareció desde atrás y marcó en cuatro partidos consecutivos, lo que lo transformó en el máximo goleador del ciclo de Arruabarrena. La combinación entre los tres encontró un equilibrio que el equipo necesitaba: Paredes conduce, Delgado recupera y Ascacíbar aporta llegada.
Los juveniles también ganan terreno. Tomás Aranda se afianzó con la histórica camiseta número 10 y Leonel Flores, de 19 años, aprovechó su oportunidad y se convirtió en uno de los jugadores más queridos por los hinchas. Flores acumula dos goles en 581 minutos y su estilo de juego le permitió generar una conexión especial con la gente. Dylan Gorosito, en tanto, aparece como alternativa para el lateral derecho y suma experiencia progresivamente.
La defensa y la incógnita del ataque
En el fondo, Álvaro Montero se consolidó en el arco, mientras que Leandro Lozano y Lautaro Blanco aportan profundidad por los laterales. En la zaga, Lautaro Di Lollo y Ayrton Costa parten con ventaja, aunque esa zona todavía genera algunas dudas y el cuerpo técnico pretende reforzarla.
La gran incógnita está en el centro del ataque. Miguel Merentiel viene siendo utilizado como referencia ofensiva pero no termina de ofrecer la contundencia que Boca necesita. La llegada de Enner Valencia aparece como una alternativa importante para solucionar ese problema. El ecuatoriano está llamado a convertirse en una pieza relevante del equipo y su debut genera expectativa: Arruabarrena tendrá que decidir cómo incorporarlo y qué lugar ocupará dentro de una estructura que, después de varias pruebas, empieza a mostrar señales de consolidación.
