(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena mantiene la incógnita sobre el equipo de Boca que este sábado recibirá a Vélez por la cuarta fecha del Torneo Clausura desde las 19.15 en el estadio Tomás A. Ducó, mientras evalúa hasta dónde arriesgar con la rotación en medio de una seguidilla de partidos que lo obliga a administrar cargas. El Vasco todavía no confirmó la formación y el panorama recién se despejará horas antes del encuentro.
La exigencia de jugar cada tres días desde la vuelta contra O’Higgins —Newell’s, Estudiantes y ahora Vélez— puso a Arruabarrena en la incómoda posición de decidir cuánto forzar a los titulares. La derrota 0-3 frente a Riestra en el arranque del torneo le agrega otro condimento a la duda, aunque la certeza es que más temprano que tarde tendrá que sentar jugadores para evitar desgarros en piezas sin reemplazo. Boca viene de mostrar su mejor versión en el ciclo justamente ante el Pincha, y es grande la tentación de seguir el impulso ganador.
Por lo pronto, los indicios apuntan a que habrá pocas modificaciones, si es que las hay. La principal novedad que analiza Arruabarrena es darle descanso a Lautaro Blanco —que acumuló minutos en todos los encuentros— para que ingrese Malcom Braida en el lateral izquierdo. En el mediocampo, el sector más parejo del equipo, no se esperan variantes salvo que decidan preservar a Paredes para no sobreexigirlo demasiado.
El desafío de enfrentar a Vélez y Recoleta
La disyuntiva del entrenador también cruza la urgencia de la tabla con la Copa Sudamericana: ¿conviene poner lo mejor ante Vélez o rotar este sábado y reservar futbolistas para la visita a Recoleta el martes, un rival de menor jerarquía en los papeles? La revancha en Paraguay entrega una bala más, pero el equipo arrastra la tentación de sostener lo construido contra Estudiantes.
En ofensiva, no se descarta el regreso de Sebastián Villa a la titularidad después de haber sido suplente sorpresivamente contra el Pincha. Si el colombiano vuelve, lo haría en lugar de Merentiel, el mismo cambio que Arruabarrena aplicó en el segundo tiempo en el Ducó. Con esa variante, Boca jugaría sin un referente de área puro: durante esos minutos la función la cumplió el pibe Flores, que de todas formas se destacó arrancando desde afuera.
Para Boca es clave seguir bien posicionado en la Tabla Anual, y para eso necesita ganar un partido difícil ante un rival con muchos juveniles que suple la experiencia con velocidad y juego físico, algo que puede complicar a un equipo que viene levantando a costa de un esfuerzo difícil de sostener.
El partido también tendrá el condimento del reencuentro de Guillermo Barros Schelotto con el público xeneize y en particular con Arruabarrena, con quien compartió 97 encuentros y conquistó tres títulos, entre ellos la Copa Libertadores 2000, en el inicio de la era Bianchi. En cuanto a la localía, el secretario general del club, Ricardo Rosica, confirmó: "Conmebol nos autorizó a jugar – esperemos que el último partido- en el Ducó".
