(BUENOS AIRES).- “Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extrafutbolístico”, declaró Maxi Salas. Sin embargo, el delantero ni siquiera tendrá la chance de medirse ante su exequipo porque River incluyó una cláusula en el préstamo con Independiente Rivadavia que le prohíbe jugar contra el Millonario.
La cesión se cerró por un año, sin cargo para la Lepra mendocina y con una opción de compra de 4 millones de dólares por el 50% de la ficha. Una de las condiciones que impuso River fue que Salas no pueda enfrentarlo, la misma restricción que ya aplica con Ian Subiabre en Tigre.
River recibirá a Independiente Rivadavia el 6 de septiembre por el Torneo Clausura y Salas no podrá jugar. A diferencia de lo que se especuló al principio, la cláusula no prevé una penalidad económica: fue un gesto para encaminar la transferencia.
Salas había quedado apartado del plantel en el predio de Cantilo junto a otros “borrados” luego de que la dirigencia le comunicara que no iba a ser tenido en cuenta. “No está bueno estar encerrado en un contenedor. A nadie le sirve que estemos encerrados ahí”, describió el atacante, que apenas doce meses atrás llegó a Núñez por 8 millones de euros netos desde Racing.
El delantero también apuntó contra los manejos de la cúpula riverplatense. “Estoy enojado, se nos trató muy mal, creo que no merecíamos terminar así, apartados”, sostuvo. Y agregó: “No sé quién tomó esa decision, si el técnico o la dirigencia”. Además, Salas dijo: “Me hubiera gustado que Coudet nos dijera lo que pasó”. La fuente deslizó que la orden no provino de Eduardo Coudet, quien lo desmintió en varias conferencias de prensa.
Ya en Mendoza, el presidente de la Lepra, Daniel Vila, le dio la bienvenida y marcó diferencias con el trato recibido en River. “Recién llego a Mendoza y estuve con él. La primera vez que lo vi. Lo noté feliz, contento, con muchas ganas de jugar. Sonriente”, contó Vila. Y subrayó: “Los jugadores que vienen son bien recibidos y los que se van, se van por la puerta grande”.
Salas intentará relanzar su carrera en un equipo que este semestre afronta la Copa Libertadores. El 6 de septiembre, cuando la Lepra visite el Monumental, deberá mirarlo desde la tribuna, impedido por la cláusula que le veda jugar contra River.
