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Arruabarrena elogió a una joya de Boca y los hinchas lo aprobaron: «Es un motorcito»

 

El técnico de Boca destacó al juvenil tras su actuación y lo comparó con otro pibe del club.

 
Arruabarrena
Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- “El Chelito lo ven, es un motorcito adentro del campo, pierde pocas pelotas, las que pierde las recupera”. La definición pertenece a Rodolfo Arruabarrena, quien puso bajo los reflectores el trabajo de Milton Delgado, una de las figuras del encuentro.

El entrenador de Boca no se guardó elogios para el volante surgido del predio. “Es un jugador inteligente en saber cubrir los espacios que puede dejar un compañero”, amplió Arruabarrena, destacando la lectura táctica del pibe al que todos apodan Chelito.

En la misma línea, trazó un paralelismo con otro de los juveniles que también sumó rodaje: Camilo. “Camilo es un poco más 5, el Chelito sí lo veo un poquito más de intermedio, de interior”, comparó el DT, dejando en claro que, a pesar de ocupar la misma zona, las características de cada uno le dan matices distintos al mediocampo.

El mensaje para los pibes

Más allá de las cualidades individuales, Arruabarrena se mostró conforme con la cantidad de chicos que llegan desde la cantera. “Hay un montón, cada uno con sus cualidades, pero me pone contento que sean del predio”, afirmó, aunque sin caer en triunfalismos fáciles.

El técnico fue muy gráfico a la hora de explicar su política con los juveniles. “Se lo ganan ellos demostrando y teniendo hambre. Yo no regalo nada; no porque sea del predio voy a regalar un puesto o estar en el primer equipo”, sentenció con un mensaje directo a sus dirigidos.

Esa filosofía explica el porqué del rendimiento de Delgado. Arruabarrena valora la intensidad como una moneda de cambio indispensable en su esquema, y en esa sintonía definió al volante como un “motorcito”, un apelativo que resume la voracidad para presionar y la simpleza para jugar.

El Vasco viene siguiendo de cerca la evolución de los chicos que suben desde inferiores. En cada práctica, la vara es la misma: el que rinde, juega. Delgado entendió rápido el mensaje y, con pocos partidos en primera, ya se ganó un lugar en la consideración del cuerpo técnico.

La competencia interna en el mediocampo xeneize es feroz, pero las apariciones del Chelito le dan a Arruabarrena una alternativa distinta, con despliegue y sacrificio para la recuperación. Cada minuto en cancha lo aprovecha para mostrar que no le pesa la camiseta.

Con paciencia y sin regalar nada, el cuerpo técnico le da cuerda al Chelito, que ante cada oportunidad de sumar minutos se las ingenia para arrancar un elogio nuevo de un conductor que no acostumbra a sobreactuar las palabras.