(BUENOS AIRES).- "Errores tontos que nos cuestan muy caro". La frase es de Rodolfo Arruabarrena y resonó fuerte tras el empate 2-2 de Boca ante Newell's en Rosario. El entrenador no esquivó la autocrítica en conferencia de prensa y apuntó directo a las fallas individuales que, según su análisis, se repiten partido tras partido y le cuestan puntos al equipo.
Visiblemente molesto, Arruabarrena explicó que Boca tuvo tramos de buen nivel, especialmente en el arranque, donde logró imponerse en el juego, pero que no alcanza con jugar bien una parte del partido. Para competir, insistió, el equipo necesita sostener la concentración y evitar distracciones que terminan siendo determinantes.
El entrenador describió "micro cortes" y desconcentraciones que le impidieron al Xeneize cerrar el encuentro a su favor. Con el correr de los minutos, Boca perdió solidez y permitió la reacción de Newell's, que aprovechó cada desajuste defensivo para lastimar. Esa irregularidad es, hoy, el principal dolor de cabeza del cuerpo técnico.
Arruabarrena fue directo y autocrítico, pero también muy duro con sus jugadores. Aunque no mencionó nombres propios, el señalamiento fue colectivo y obliga a todos a elevar el nivel. El DT dejó en claro que ese tipo de equivocaciones terminan siendo determinantes en el desarrollo de los partidos y que ya no hay margen para repetirlas.
El Xeneize había mostrado una cara convincente durante buena parte del encuentro, pero las desconcentraciones le impidieron cerrar el partido a su favor. La dualidad entre lo que se hace bien y lo que se regala es, hoy, uno de los principales problemas a resolver según la mirada del cuerpo técnico.
Una autocrítica con destino de plantel
El mensaje de Arruabarrena también funciona como una advertencia puertas adentro. La exigencia es clara: menos errores y más concentración para pelear en serio. Boca necesita sumar y encontrar regularidad en un torneo que recién comienza, y dejar escapar ventajas por fallas propias es algo que el entrenador no está dispuesto a tolerar.
El empate en Rosario dejó sensaciones encontradas. Por un lado, el equipo mostró pasajes de buen fútbol; por otro, volvió a evidenciar fragilidad en los momentos clave. Cada punto empieza a pesar y ceder terreno por equivocaciones evitables enciende las alarmas de cara a lo que viene.
La conferencia de Arruabarrena dejó el problema identificado y la postura sobre la mesa. El técnico ya marcó la cancha y ahora la respuesta deberá llegar desde adentro, con Boca obligado a transformar las críticas en mejoras concretas en el próximo desafío.
