(BUENOS AIRES).- “Ayrton ha estado en estos días complicado, con molestias y dijo presente, tiene mucho corazón. Nico (Figal) jugó un partido muy serio, voy a la guerra con ellos, estoy tranquilo”, había dicho Rodolfo Arruabarrena. Boca quedó prácticamente sin centrales después de que Ayrton Costa sufriera un desgarro en el isquiotibial durante el partido ante Racing, en Avellaneda. La lesión está vinculada a la pubalgia que viene arrastrando y aparece justo antes de una seguidilla en tres competencias, con objetivos del semestre en juego.
Nicolás Figal es hoy el único central experimentado plenamente disponible para el entrenador. Facundo Herrera, apodado Jagger y de 20 años, debutó en Primera ante Racing y entró en el segundo tiempo por Costa, después de haber debutado con Recoleta en Paraguay. El juvenil respondió con personalidad y templanza en el Cilindro, una actuación que Arruabarrena valoró: “Hubo algunas lesiones, entraron los chicos, eso me reconforta porque están a la altura. Venimos de muchas lesiones, es normal que aparezcan”. La dupla Figal-Herrera jugará ante Lanús, aunque eso puede dejar a Boca sin defensores en el banco.
Lautaro Di Lollo arrastra una inflamación en el pubis, se perdió el clásico y será evaluado durante la semana para determinar si puede reaparecer el viernes ante Lanús. Marco Pellegrino continúa recuperándose de un desgarro que sufrió en el primer tiempo contra Platense; no llegará al próximo partido y, en principio, tampoco estaría disponible contra Vélez por la Copa Argentina. Ayrton Costa se suma a ese panorama: había llegado al clásico con molestias, pero pidió estar.
Rodolfo Arruabarrena reconoció que necesita incorporar un central, aunque fijó una condición: no quiere sumar a alguien solo para completar el plantel. “Con el presidente estamos en contacto siempre, con el Chelo también. Él sabe lo que necesito. Estamos en negociaciones, es difícil, el que venga es para un salto de calidad, no es para sumar. Aunque estamos en defensa con algunos jugadores averiados, si no hay salto de calidad no creo que venga nadie”, explicó. La decisión debe resolverse con una defensa reducida y un calendario que no ofrece margen.
El calendario apretado para Boca
Boca recibirá a Lanús el viernes 28/8 en la Bombonera por el Clausura, en el regreso a su estadio después de los trabajos en el campo y de haber hecho de local en el Palacio Ducó. El equipo necesita volver a ganar para recuperar terreno en su zona y evitar que la pelea de la tabla anual por ingresar a la próxima Libertadores quede cada vez más lejos. El partido será el primer examen para una zaga que, salvo la evolución de Di Lollo, ya tiene a Figal y Herrera como opciones disponibles.
Vélez será el siguiente desafío, cinco días después, en Córdoba y por la Copa Argentina. El encuentro será de eliminación directa y puede permitirle a Boca volver a levantar un título luego de tres años, además de conseguir la clasificación directa a la Copa. El cruce llegará, en principio, con Marco Pellegrino todavía fuera de disponibilidad y con Di Lollo en evaluación.
Gimnasia (M) será el compromiso posterior como visitante y, apenas tres días más tarde, Boca recibirá a San Pablo por la ida de los cuartos de la Sudamericana. La seguidilla tendrá siete partidos entre el 28/8 y el 20/9, con poco tiempo para recuperar jugadores y rearmar la defensa. Rodolfo Arruabarrena encabezará el martes 25/8 la vuelta a los entrenamientos en Ezeiza y explicó: “El cansancio aparece, y ahí tiene que aparecer la cabeza y nosotros estamos fuertes de cabeza. Hay muchos chicos que vienen con muchos minutos, esperamos poder recuperarlos”. La primera prueba será Lanús.
