(BUENOS AIRES).- Barcelona decidió abandonar la negociación por Julián Álvarez y dejó al pase con el Atlético de Madrid al borde de caerse por completo. La operación, desarrollada durante varias semanas, quedó descartada en un 99%, mientras el club catalán se concentra en otras alternativas. El motivo de la salida no sería económico: la postura inflexible del Atlético bloqueó cualquier avance entre las instituciones.
El Atlético de Madrid rechazó una propuesta de 100 millones de euros del Barcelona por Julián Álvarez. La institución madrileña había sostenido desde el comienzo que no estaba dispuesta a desprenderse de una de sus principales figuras y mantuvo esa posición frente al interés catalán. La falta de un canal de negociación aceptado por ambas partes impidió que la oferta se transformara en una discusión concreta sobre las condiciones del pase.
El conflicto institucional se profundizó cuando el Atlético denunció al Barcelona ante la RFEF y la FIFA por contactos con el futbolista mientras todavía tenía contrato vigente. La acusación fue presentada por el club madrileño, que sostuvo que esas comunicaciones habían ocurrido durante la vigencia del vínculo. La RFEF abrió después un procedimiento disciplinario extraordinario para investigar el caso, en un trámite que sumó tensión a una negociación ya paralizada.
La decisión de Barcelona se produjo después de que el desacuerdo dejara de estar atado exclusivamente al dinero. El problema pasó a estar en las posiciones de las instituciones y en la negativa del Atlético a negociar en los términos que pretendía el club catalán. Esa postura llevó a Barcelona a abandonar la operación, pese a que durante varias semanas había insistido por la contratación de Julián Álvarez.
Julián Álvarez había manifestado su deseo de cambiar de aire y Barcelona aparecía como su destino preferido. El delantero regresó al Atlético después del Mundial con la intención de resolver cuanto antes su futuro, pero todavía no recibió la respuesta que esperaba. El argentino se siente engañado por la postura de la institución madrileña y continúa esperando un contacto con Miguel Ángel Gil Marín, quien hasta el momento no habría aparecido para destrabar el conflicto.
Diego Simeone decidió no convocar a Julián Álvarez para el debut del Atlético en LaLiga frente a Málaga. El entrenador explicó que el delantero necesitaba recuperar ritmo después del Mundial. La ausencia ocurrió mientras el club pretende mantener al argentino y el futbolista sostiene su deseo de jugar en Barcelona, dos posiciones que mantienen abierto el conflicto en el día a día del equipo.
El Atlético de Madrid mantiene una postura contraria a la salida y considera a Julián una pieza central de su proyecto. Miguel Ángel Gil Marín también se mostró inflexible públicamente, y el club no parece dispuesto a facilitar una transferencia incluso frente a propuestas económicas muy importantes. Con Barcelona fuera de la negociación, el próximo foco queda puesto en el contacto entre el delantero y la dirigencia madrileña: Julián Álvarez podría continuar en Madrid pese a su deseo de buscar un nuevo destino.
