(BUENOS AIRES).- “Es el acercamiento que a mí me gusta tener con el jugador, en el trato, en el día a día”, explicó Martín Palermo sobre su método de conducción. Días después, Platense eliminó 1-0 a Estudiantes y avanzó por primera vez a las semifinales de la Copa Argentina.
Martín Palermo describió una relación de confianza que convive con la seriedad que exige el rol de entrenador. “A veces alguno te aparece con ‘mirá lo que hiciste, mirá los festejos que hacías’. Y ahora uno tiene que estar dentro de un ámbito más de seriedad. Pero todo es por esa confianza que hay con el jugador. Es el acercamiento que a mí me gusta tener con el jugador, en el trato, en el día a día”, explicó.
El límite de esa cercanía, dijo, está en no ocupar el espacio de los futbolistas. “Hoy, como técnico, trato de identificar en los grupos quiénes son esos líderes para que sean, en el buen sentido, cómplices en la ayuda de ir manejando el plantel. No me gusta invadir, no me gusta meterme en el lugar de los jugadores”, señaló. Palermo quiere que los referentes ayuden a resolver problemas entre compañeros y propone “Es importante tener un capitán y dos o tres más que puedan ayudar. Yo no me voy a meter, pero que ellos ayuden a ajustar un poco”.
La experiencia como futbolista le dio una referencia para pensar ese liderazgo. Martín Palermo recordó: “A mí desde chico entrar al vestuario con gente de experiencia me ayudó mucho. Te ayuda a tomar liderazgo si llega el momento. Con 22 o 23 años ya tenés que demostrar, prepararte, entrenar, ayudar a los más chicos y dentro de la cancha ganarte el respeto”. En esa idea, el respeto se construye con preparación, ayuda a los más jóvenes y rendimiento en la cancha.
En la conducción de los delanteros, Palermo también prioriza la confianza cuando falta el gol. “A un 9 le digo que tenga paciencia. Es difícil aconsejar. Los delanteros tienen momentos, son rachas que hay que aprovechar y en ese momento hay que transmitirle tranquilidad, darle confianza, darle respaldo”, sostuvo. El puesto, además, requiere hoy mayor participación en el circuito colectivo. Para el entrenador, la responsabilidad ofensiva no debe recaer en un solo jugador: “Si un equipo no hace gol, es un nueve el que tiene la culpa, o el arquero. Pero también puede ser el defensor. Es un trabajo en equipo. Si el equipo funciona, terminan destacándose todos”.
Su paso de jugador a entrenador también modificó la relación con el plantel. Cuando empezó su carrera en Godoy Cruz, Palermo todavía participaba de algunos ejercicios y recordó: “Me ponía a definir con los delanteros y era como hacerlos sentir un poco incómodos porque había situaciones en que yo hacía los goles y ellos no”. Después entendió que debía dejar atrás esa etapa: “Empecé a entender que tenía que empezar a dejar de a poco esa etapa”. Sobre lo que esperan sus dirigidos, resumió: “El jugador busca que vos le transmitas conocimientos, confianza, credibilidad”.
La posibilidad de una final con Boca dependería de que ambos equipos superen sus semifinales. Martín Palermo, ídolo y máximo goleador histórico del club, reconoció que preferiría otro rival: “Tenés esa sensación de que preferís que sea otro equipo, obviamente. Uno no quiere estar en una situación de emociones que se generan y es entendible por mi parte”. Antes, Platense debía jugar con Atlético Tucumán el miércoles 28 de octubre, en un partido sin sede ni horario confirmados. La semifinal de Boca ante Banfield estaba programada para el 14 de noviembre y tampoco tenía sede definida.
