(BUENOS AIRES).- “Todavía le falta”, explicaron voceros de la Bombonera, mientras Boca volvió a La Bombonera después de más de un mes. El partido frente a Lanús mostró una mejora visible en varios sectores, pero también dejó expuesto que la recuperación del césped todavía no terminó: algunos panes de pasto se levantaron desde el comienzo y debieron ser acomodados.
El terreno mejoró considerablemente respecto de su estado anterior, aunque todavía hay sectores que necesitan tiempo para terminar de afirmarse. Desde el estadio habían advertido antes del partido que la cancha había avanzado, pero que la recuperación de la zona más afectada no estaba completa. “Recién para el próximo partido va a estar como el resto de la cancha”, agregaron los voceros de la Bombonera.
El campo de juego tuvo alguna incidencia en el desarrollo del encuentro. Hubo jugadores que fallaron pases por la dificultad para afirmarse correctamente sobre el césped, una señal de que algunas áreas todavía no terminaron de asentarse. La mejora general, entonces, convivió con problemas puntuales en la superficie.
El estado del terreno fue muy diferente al que había generado preocupación semanas atrás. Ya no estaban los pozos ni los sectores con arena que habían quedado expuestos durante el partido ante O’Higgins, el 23 de julio, por la ida de los 16avos. de final de la Copa Sudamericana. En ese encuentro, Boca había vencido 1-0.
La mudanza al estadio de Huracán se produjo durante el período de trabajos en el campo de juego. Boca disputó allí tres encuentros: empató 1-1 con Estudiantes, igualó 2-2 con Vélez por el Clausura y venció 3-1 a Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El regreso ante Lanús permitió evaluar la respuesta del césped después de ese mes de intervención.
La reconstrucción del sector afectado
La intervención se concentró en la zona ubicada sobre el sector de los palcos. Se levantaron aproximadamente 70 centímetros del terreno y se reconstruyó la estructura desde abajo, en lugar de limitarse a corregir los problemas visibles en la superficie. El objetivo fue resolver la causa del deterioro y no solamente sus consecuencias.
El sistema de drenaje fue renovado con filtro, caños y piedra. Después se incorporó arena gruesa mezclada con turba y, finalmente, se colocaron los panes de césped. La obra buscó conseguir un drenaje más eficiente y una recuperación definitiva del sector afectado.
La próxima prueba será el siguiente partido como local. La expectativa es que el césped termine de consolidarse con el correr de los días, sin la exigencia de otro encuentro inmediato, y alcance un estado uniforme en toda la cancha. El regreso mostró un avance claro, pero también confirmó que los trabajos todavía no están terminados.
