(BUENOS AIRES).- Ezequiel “Chimy” Ávila se transformó en las últimas horas en una de las alternativas más firmes para ser el nuevo centrodelantero de Boca. El delantero de 32 años quedó libre tras su salida del Real Betis y la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme ya lo tenía en el radar de opciones para reforzar el ataque de Rodolfo Arruabarrena.
Sin necesidad de pagar un pase, Boca puede negociar directamente con el jugador y acordar su contrato sin involucrar a otro club. Esa condición contractual es uno de los factores que más seduce al Consejo de Fútbol, que ya había evaluado la posibilidad de sumarlo anteriormente.
Ávila nació en Rosario y comenzó su camino en las inferiores del club, donde compartió plantel con juveniles que luego llegaron a Primera, aunque él no logró debutar con la camiseta azul y oro. Su carrera profesional arrancó en San Lorenzo y después dio el salto a España, donde vistió las camisetas de Huesca y Osasuna.
En Osasuna vivió sus mejores temporadas y se consolidó como uno de los delanteros más importantes del equipo. Su nivel lo puso en el radar de la Selección Argentina y hasta surgió la posibilidad de que se nacionalizara para representar a España, pero el delantero rosarino nunca perdió su identidad argentina.
Detrás del posible arribo del Chimy hay una historia marcada por la superación. En sus primeros años protagonizó episodios polémicos y llegó a estar privado de su libertad durante su juventud, una etapa que luego recordó como un momento que logró superar para enfocarse en el fútbol. Con esfuerzo consiguió reconstruir su camino y transformarse en un profesional reconocido.
En 2024 llegó al Real Betis, donde disputó 68 partidos y convirtió ocho goles. Sin embargo, en la última temporada perdió protagonismo y ahora, con el pase en su poder, volvió a aparecer en la lista de prioridades del Xeneize.
La principal virtud que observa la dirigencia es que Ávila puede aportar algo más que goles: intensidad, carácter y capacidad para jugar partidos donde la camiseta pesa. Esas características lo convierten en uno de los nombres que más consenso genera dentro del Consejo de Fútbol, que evalúa diferentes alternativas para el puesto de centrodelantero.
Boca deberá avanzar en los detalles contractuales para definir si el delantero regresa al país y cumple uno de sus desafíos pendientes: vestir la camiseta azul y oro en Primera División.
