(BUENOS AIRES).- El empate de Boca ante Newell’s en Rosario desató una nueva oleada de bronca entre los hinchas, que liquidaron a Juan Román Riquelme en las redes sociales. Una parte de los hinchas “volvió a manifestar su bronca contra Juan Román Riquelme, apuntando directamente a la conducción del club y a las decisiones tomadas en los últimos mercados de pases”.
Las publicaciones en contra de Riquelme colmaron las plataformas digitales, en un contexto donde el equipo no logra consolidar un funcionamiento ni una identidad clara en el Torneo Clausura. Muchos fanáticos consideran que “el armado del plantel no estuvo a la altura de las expectativas y que las incorporaciones no lograron resolver las falencias del equipo”.
El rendimiento irregular de Boca alimenta un clima de tensión creciente. El empate dejó sensaciones encontradas: momentos de control y superioridad, pero también pasajes de desconexión que cuestan caro, sobre todo por los “errores puntuales y la falta de contundencia” que condenan los resultados. Esa irregularidad es uno de los principales motivos del enojo de los hinchas, que esperan una evolución clara que todavía no aparece.
Riquelme, ídolo indiscutido del club como jugador, empieza a ser cuestionado por primera vez de manera masiva en su faceta de dirigente. Su figura “comienza a ser cuestionada desde su rol dirigencial”, algo impensado hasta hace algunos meses para quien supo ser el máximo referente futbolístico de la institución. Las decisiones de los últimos mercados de pases son el blanco principal de un descontento que ya venía gestándose entre los simpatizantes.
En medio del malestar general, Leonel Flores emergió como el único punto positivo. Su entrega, actitud y compromiso dentro del campo fueron valorados por los hinchas, que rescataron su actuación como “un ejemplo en un equipo que necesita justamente eso: intensidad y determinación”. El jugador fue uno de los más elogiados en una noche donde pocos se salvaron del aplazo.
El enojo no es nuevo, pero se vuelve cada vez más visible a medida que pasan los partidos sin una mejora consistente. “El malestar de los hinchas no es nuevo, pero empieza a hacerse cada vez más visible”, y cuando los resultados no acompañan la mirada se dirige naturalmente hacia la dirigencia. La paciencia de la gente no es infinita y en un club como Boca la exigencia es permanente.
Boca todavía está a tiempo de enderezar el rumbo, pero necesita respuestas rápidas dentro de la cancha. El equipo debe encontrar funcionamiento y resultados para calmar un clima que, poco a poco, comienza a calentarse. El foco ahora estará en cómo responde el equipo en los próximos compromisos y si eso alcanza para desactivar las críticas que hoy apuntan directo a lo más alto de la institución.
