(BUENOS AIRES).- Boca empató 2-2 con Newell’s en Rosario y dejó otra vez la imagen de un equipo partido en dos: un primer tiempo convincente, con intensidad y protagonismo, y un complemento en el que volvieron las desconcentraciones defensivas que ya habían encendido alarmas.
El Xeneize se fue al descanso en ventaja con un gol de Ascacíbar después de 45 minutos en los que mostró un juego fluido y buena presión. Sin embargo, en la segunda mitad perdió intensidad y quedó mal parado. Newell’s aprovechó esas desatenciones y en apenas 15 minutos dio vuelta el marcador.
La reacción llegó con el empate de Velasco. Boca tuvo ocasiones para ganarlo sobre el cierre, con chances de Aranda y Flores, pero también estuvo cerca de perderlo por las oportunidades que generó el local en un final de ida y vuelta.
Los juveniles que respondieron
Rodolfo Arruabarrena apostó por Gorosito, Di Lollo, Flores y Aranda, y la respuesta de los jóvenes fue lo más rescatable de la noche. Lautaro Flores volvió a ser una de las figuras: mostró personalidad, desequilibrio y contagió energía al equipo. Su actuación empieza a consolidarlo como una de las grandes noticias del ciclo del Vasco.
Gorosito también rindió como titular y formó una sociedad interesante por la banda derecha. Su nivel dejó una pregunta abierta sobre por qué había quedado relegado detrás de jugadores como Barinaga y Weigandt en las consideraciones anteriores.
Los cuatro juveniles le aportaron al equipo un dinamismo que hasta ahora no había aparecido con regularidad. Boca mostró en el primer tiempo mayor circulación de pelota y una presión más efectiva, con futbolistas jóvenes que le dieron frescura a una estructura que todavía busca consolidarse. Arruabarrena sabe que cuenta con jugadores de inferiores que pueden ser importantes, pero también necesita encontrar un equilibrio con los futbolistas de mayor experiencia para no depender solamente de apariciones individuales.
El partido marcó una mejora respecto de la clasificación ante O’Higgins por la Copa Sudamericana, pero el gran problema persiste: Boca no logra sostener el rendimiento durante los 90 minutos y vuelve a caer en lagunas futbolísticas que ponen al rival al borde de la victoria.
Arruabarrena fue autocrítico después del encuentro y apuntó contra los errores evitables. La falta de concentración y los problemas defensivos son los principales aspectos a corregir antes de los próximos compromisos. El entrenador ya los había marcado como una preocupación tras la serie ante los chilenos, y la seguidilla de desconcentraciones ante Newell’s confirmó que el equipo todavía no resolvió esa falla estructural.
El empate en Rosario no fue una derrota, pero volvió a dejar señales de alerta. El primer tiempo mostró un camino posible, con intensidad y protagonismo; el complemento evidenció que todavía hay mucho trabajo por hacer. La gran noticia para Boca es que Arruabarrena encontró respuestas en los juveniles. El objetivo de acá en adelante es sostener ese crecimiento y evitar que las desconcentraciones en el fondo sigan opacando los pasajes de buen fútbol.
