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La nueva joya de Boca, hijo de un verdugo del Xeneize: «Es diez veces mejor que yo»

 

El atacante de la categoría 2007 comparte camada con varias promesas y ya firmó contrato profesional.

 
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(BUENOS AIRES).- “Este es diez veces mejor que yo”, declaró Antonio Vidal González al referirse a su hijo. Boca tiene a Ezequiel Vidal González, categoría 2007, entre sus joyas de inferiores: llegó al club con siete años. La historia familiar se conecta con una goleada inolvidable en La Bombonera, donde su padre convirtió tres goles para San Martín de Tucumán en un 6-1 ante el Xeneize.

Ezequiel Vidal González comparte la categoría 2007 con Tomás Aranda, Leonel Flores y Lautaro Bianco, nombres que aparecen junto al suyo al repasar los proyectos juveniles de Boca. Su llegada al club se produjo cuando tenía siete años y actualmente integra las inferiores. Es parte de una estructura que deriva cada vez más talentos a Primera División.

Ezequiel Vidal González es conocido como Equi dentro del Predio. Se trata de un atacante polivalente que suele jugar por banda, aunque también puede acercarse al medio. Sus características se asemejan a las de Exequiel Zeballos: es rápido, tiene gran gambeta y buen pie. Esas condiciones lo llevaron a convertirse en uno de los goleadores de las categorías menores. Su versatilidad le permite ocupar distintos sectores del ataque sin dejar de ser una referencia ofensiva para sus equipos.

La Reserva de Mariano Herrón ya le dio a Ezequiel Vidal González 15 encuentros, aunque todavía no convirtió allí. El registro marca una diferencia con su producción en las divisiones juveniles, donde aparece entre los goleadores. Su nombre figuraba en la lista de buena fe de la Copa Libertadores, pero no fue anotado en la de la Sudamericana.

Ezequiel Vidal González también convirtió un doblete a River durante un Superclásico de séptima. Ese antecedente se suma a su producción ofensiva en las categorías menores y completa el perfil de un atacante que puede aparecer abierto o moverse hacia zonas centrales. En la Reserva, sin embargo, todavía no logró trasladar esa capacidad a la red.

El partido que marcó el apellido

El 20 de noviembre de 1988, San Martín de Tucumán llegó a La Bombonera en una situación comprometida: peleaba el descenso, mientras Boca disputaba el campeonato cabeza a cabeza con Independiente. El partido parecía accesible para el equipo de la Ribera, pero terminó con una goleada de 6-1 para el conjunto tucumano. El resultado quedó asociado a una de las grandes sorpresas de aquella temporada.

Antonio Vidal González tuvo su primera titularidad en ese partido y apareció en el segundo tiempo con una actuación decisiva. El delantero anotó tres goles en 17 minutos, una ráfaga que terminó de inclinar el resultado para San Martín de Tucumán. No fue un episodio aislado en su relación con Boca: a lo largo de su carrera le marcó en siete ocasiones, y el Xeneize quedó como su víctima favorita.

San Martín de Tucumán no pudo evitar el descenso al Nacional B al final de esa temporada, pese al triunfo en Buenos Aires. La actuación de Antonio Vidal González sí le sirvió para cambiar de aire: pasó a Argentinos Juniors, luego a Nacional de Uruguay y después continuó por diversos clubes de Sudamérica. Siguió convirtiendo goles hasta su retiro en 2002.

Cinco años después de su retiro, Antonio Vidal González tuvo a Ezequiel en su Misiones natal. El hijo siguió su propio recorrido en el fútbol y llegó a las inferiores de Boca, donde comparte camada con otros juveniles de la categoría 2007. En 2024 firmó su primer contrato con el club, con una extensión hasta diciembre de 2027. La comparación entre ambos quedó planteada por el propio padre, que considera que el juvenil puede superar ampliamente su trayectoria.