(BUENOS AIRES).- Boca Juniors venció a Estudiantes en el arranque del torneo con un gol de Santiago Ascacíbar y dejó señales alentadoras del ciclo de Rodolfo Arruabarrena. El equipo sumó tres puntos clave y mostró por momentos la identidad que pretende el Vasco, más allá de algunos aspectos a mejorar.
El triunfo fue justo y prácticamente incuestionable. Boca dominó gran parte del encuentro, manejó la pelota y logró imponer condiciones ante un rival que nunca terminó de sentirse cómodo. La diferencia en el marcador pudo haber sido mayor, pero la falta de eficacia en los metros finales mantuvo el resultado abierto hasta el cierre.
La idea del Vasco Arruabarrena empieza a verse, sobre todo en la intención de jugar en campo rival. El equipo mostró una estructura clara con una presión alta sostenida, intensidad para recuperar rápido la pelota y pasajes de buen juego asociado que entusiasman de cara a lo que viene. Boca fue superior, dominó el trámite del partido y dejó en claro cuál es el camino que quiere recorrer en este inicio de ciclo.
El gol llegó a través de Santiago Ascacíbar, una de las piezas más importantes en este arranque. El mediocampista no solo aportó equilibrio y recuperación, sino que también apareció en el área para marcar la diferencia en el marcador con un despliegue constante durante los 90 minutos. Su rendimiento fue valorado dentro de un equipo que ya muestra rasgos definidos de juego.
Entre los puntos más altos sobresalió Leonel Flores, otra vez determinante en el frente de ataque con su dinámica y capacidad para romper líneas. Junto a él, Leandro Paredes fue eje en la circulación de la pelota y le dio claridad a la salida, mientras que Aranda cumplió una labor destacada con firmeza y seguridad. En el mediocampo, Delgado completó una tarea ordenada que le dio equilibrio al conjunto.
La dupla central compuesta por Di Lollo y Pellegrino dejó buenas sensaciones. Ambos mostraron solidez, buen posicionamiento y seguridad en los duelos, y fueron una de las bases del triunfo al no darle espacios al ataque de Estudiantes. Lo más importante fue la sensación colectiva: el Xeneize empieza a mostrar una identidad basada en la presión, la intensidad y el protagonismo.
No todos tuvieron su mejor noche. Miguel Merentiel estuvo por debajo de su nivel habitual, con poca incidencia en el juego ofensivo, y Sebastián Villa todavía no logró recuperar su mejor versión. A Boca le sigue faltando mayor claridad en la definición y mantiene una deuda en la generación de situaciones claras, la cuenta pendiente que deberá saldar para sostener este tipo de actuaciones con mayor contundencia.
El Vasco Arruabarrena recién arranca, pero ya aparecen señales alentadoras. Si el equipo mejora la eficacia en ataque y sostiene el nivel mostrado, puede convertirse en un plantel competitivo. Por ahora, el primer objetivo está cumplido: ganar, convencer por momentos y empezar a crecer como equipo.
