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Riquelme confirmó el cuarto refuerzo, pero la dirigencia se traba con el quinto

 

El Xeneize se mueve con decisión, pero el quinto refuerzo abre una encrucijada en la dirigencia.

 
Juan Román Riquelme
Juan Román Riquelme

(BUENOS AIRES).- “Juan Román Riquelme llegó a un acuerdo por Enner Valencia y son cuatro los refuerzos que cerró Boca en el mercado de pases”. La frase, confirmada por fuentes del club, pinta el presente de un Boca que ya se mueve con decisión en la ventana de traspasos. Sin embargo, la búsqueda del quinto fichaje abrió una encrucijada que la dirigencia todavía no resuelve: el puesto a reforzar y el nombre del próximo jugador siguen sin definirse en un mercado que se agota en agosto.

Con las salidas de Iker Zufiaurre y Santiago Zampieri, el club dispone de dos cupos libres y la intención es sumar al menos una incorporación más. Por el momento, Juan Román Riquelme no determinó qué posición cubrir, y las gestiones se mueven entre la necesidad que marca el entrenador y las oportunidades que aparecen en el ataque.

El club mantiene diálogos formales con Ezequiel Ávila, delantero que quedó libre del Real Betis de España meses atrás. Sin embargo, Boca no aceleró ni presentó una oferta contractual, ya que espera que Rodolfo Arruabarrena dé el visto bueno. Mientras la negociación transita ese compás de espera, el hermano del atacante, Gastón Ávila, calentó la pelea con un posteo sugerente: “Es para gente valiente”, publicó, en referencia a la pulseada que también tiene a Rosario Central como interesado.

La prioridad de Arruabarrena, de todos modos, apunta a otro sector: el Vasco quiere un defensor central. El problema es que en el plantel actual hay una sobrepoblación de zagueros, por lo que la dirigencia necesita colocar primero a uno de los cuatro centrales disponibles antes de ir de lleno por un marcador. El panorama no está claro y en los próximos días podría definirse en qué puesto buscarán la quinta incorporación.

Los defensores que Boca tiene en la mira

Por pedido expreso de Arruabarrena, Boca ya tiene en carpeta a dos centrales del fútbol argentino. El primero es Santiago Núñez, zaguero de 26 años que milita en Estudiantes de La Plata. El defensor viene de ser titular —como lo es de manera indiscutida en el Pincha— en el último cruce ante el Xeneize, disputado en el estadio de Huracán.

El otro apuntado es Francisco Álvarez, de muy buen presente en Argentinos Juniors y considerado uno de los mejores defensores del ámbito local. A finales de 2024, Riquelme ya había intentado llevarlo a la Ribera, pero las gestiones no prosperaron y el jugador permaneció en el Bicho.

El quinto refuerzo, entonces, oscila entre las urgencias de un plantel superpoblado en el fondo y la chance de potenciar la ofensiva con un goleador de experiencia internacional. En los próximos días, la dirigencia deberá tomar la decisión que el mercado les exige, con el reloj de agosto corriendo y un solo cupo que demanda definición urgente.