(BUENOS AIRES).- La posibilidad de que Nahitan Nández vuelva al club perdió fuerza en las últimas horas. Boca no tiene un movimiento concreto para repatriar al mediocampista uruguayo, no consultó sus condiciones y tampoco inició una negociación por su contrato. El regreso, que había generado expectativa entre los hinchas, hoy permanece en el terreno de las versiones y no forma parte de las gestiones activas de la dirigencia.
Juan Román Riquelme no pidió condiciones por el futbolista y la dirigencia tampoco abrió contactos formales. La falta de avances alcanza también a la salida de alguno de los extranjeros del plantel para liberar una plaza destinada a Nández. Por eso, una eventual negociación debería comenzar desde cero, sin un paso previo en marcha para hacerle lugar en la inscripción.
El cupo de extranjeros completo es el primer límite reglamentario que debería resolver el club. Boca tendría que liberar una de las plazas disponibles antes de incorporar a otro futbolista extranjero, pero actualmente no hay movimientos orientados específicamente a Nández. Incluso si apareciera una salida, ese trámite sería apenas la primera condición para que la posibilidad pudiera transformarse en una operación.
Las versiones de mayo habían presentado un escenario distinto. En ese momento se señalaba que Boca podía evaluar el regreso del uruguayo y que su salida del fútbol árabe podía rondar los cinco millones de dólares. Esa referencia alimentó la expectativa sobre una posible vuelta, pero no derivó en una negociación actual ni en gestiones concretas de la dirigencia.
El salario de Nández sería otro obstáculo para el regreso, sobre todo después de su experiencia en el fútbol de Arabia Saudita. El mediocampista tiene un contrato importante y el club debería encontrar una fórmula para acercar sus pretensiones económicas a la realidad del fútbol argentino. Esa cuestión seguiría siendo determinante aun si Boca consiguiera liberar un cupo extranjero.
El recuerdo de su primera etapa explica la ilusión de los hinchas. Nández dejó una muy buena imagen durante su paso anterior por Boca, gracias a su intensidad, su capacidad para jugar en diferentes posiciones y su personalidad. Esas características lo convirtieron en uno de los futbolistas más queridos de los últimos años, aunque el interés previo no se tradujo en una gestión concreta.
El escenario actual marca que Boca debería resolver dos cuestiones antes de pensar seriamente en Nández: liberar una plaza de extranjero y alcanzar un acuerdo económico con el jugador. Ninguno de esos pasos está siendo trabajado actualmente. Riquelme no pidió condiciones, no hubo contactos para liberar un cupo y tampoco se inició una conversación por el salario, por lo que el uruguayo no es hoy una negociación activa.
La situación podría modificarse si la dirigencia decide avanzar, pero primero debería generar el espacio reglamentario y después negociar las condiciones económicas del mediocampista. Por ahora, ninguna de esas dos instancias comenzó y el regreso de Nández continúa lejos de concretarse.
