(BUENOS AIRES).- Boca Juniors negocia la incorporación de Ezequiel “Chimy” Ávila, delantero libre tras su paso por el fútbol español, pero en las últimas horas Rosario Central irrumpió en la disputa y amenaza con arrebatarle al refuerzo. La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ya hizo su movimiento, aunque ahora sabe que la pulseada no será sencilla.
Riquelme apuntó a Ávila como el elegido para reforzar el ataque xeneize, porque “encaja dentro de las características que busca Rodolfo Arruabarrena para reforzar el ataque”. El delantero argentino quedó en condición de libre y desde Boca fueron uno de los primeros en acercarse para convencerlo de regresar al fútbol argentino “con la camiseta azul y oro”.
El Chimy Ávila ofrece un estilo basado en “la potencia física, la presión constante y la entrega en cada pelota”, un perfil que coincide con lo que busca el cuerpo técnico para la nueva etapa del equipo. Además, su experiencia en La Liga española “es un valor agregado para un plantel que necesita jugadores con recorrido” en competencias de alto nivel.
Boca ya cerró la llegada de Enner Valencia, pero la intención es sumar más alternativas ofensivas para afrontar un calendario exigente. La dirigencia entiende que “el ataque es una de las zonas donde Boca debe sumar competencia” y Ávila puede desempeñarse en distintas posiciones del frente. La llegada del ecuatoriano “solucionó una parte de la búsqueda, pero el club pretende contar con más alternativas”, una señal clara de que el mercado xeneize no está cerrado.
La aparición de Rosario Central modificó el escenario de manera inesperada. “El Canalla busca reforzar su plantel y encontró en Ávila una alternativa ideal por sus características y por el vínculo emocional que existe con la institución”, según reconocen en el entorno de la negociación. El delantero “es reconocido hincha de Central y además tiene a su hermano Gastón Ávila relacionado con la institución”, dos factores que podrían inclinar la balanza si la oferta económica es equiparable.
El club rosarino irrumpió cuando todo parecía encaminado para Boca, que había sido uno de los primeros en moverse y ya había iniciado conversaciones formales. La propuesta xeneize incluye la posibilidad de pelear grandes objetivos y ser protagonista en un equipo de máxima exposición, pero Central contraatacó con un argumento difícil de igualar: el sentido de pertenencia.
Mientras Boca intenta seducirlo con la chance de competir en torneos internacionales y tener una vidriera permanente, Central apuesta al aspecto sentimental para convencer al delantero. La definición, en definitiva, quedó en manos del propio Ávila, que “analiza sus opciones para definir su próximo destino” y deberá elegir el proyecto deportivo que más lo convenza.
“Boca ya hizo su movimiento y Riquelme busca cerrar un nuevo refuerzo ofensivo”, confirmaron fuentes cercanas a la dirigencia, pero la irrupción de Central transformó una negociación que parecía encaminada en una pulseada abierta. “El futuro del Chimy Ávila todavía está abierto y en los próximos días podría conocerse dónde continuará su carrera”.
