(BUENOS AIRES).- “Primer tiempo muy bueno”, analizó el periodista Ezequiel Sosa tras el empate 2-2 de Boca ante Newell’s en Rosario, un resultado que dejó bronca en el plantel y una nueva señal de alerta defensiva para el equipo de Rodolfo Arruabarrena.
Sosa también resaltó que en esa primera etapa el Xeneize mostró un funcionamiento convincente y se puso en ventaja con el gol de Ascacíbar. Además, ponderó el trabajo de los juveniles Leonardo Flores, Tomás Aranda y Gorosito: Flores exhibió personalidad, velocidad y peligro; Aranda dejó una buena imagen como alternativa ofensiva; y Gorosito sorprendió con una actuación sólida por la banda.
Sin embargo, el complemento volvió a encender las alarmas. Newell’s reaccionó, tomó el control y dio vuelta el marcador en pocos minutos, aprovechando las dudas defensivas que ya había señalado Arruabarrena. El local encontró espacios y desnudó una falta de concentración que al Xeneize le viene costando caro.
Boca tuvo que ir a buscar la igualdad y la encontró sobre el final con el ingreso de Alan Velasco, que marcó el 2-2 y evitó una derrota que hubiese sido un golpe todavía mayor. Aun así, la sensación general fue de bronca por dejar escapar un triunfo que parecía asegurado.
Para Sosa, la pérdida de concentración en los momentos clave es un síntoma recurrente. El periodista remarcó que el equipo mostró una versión prometedora en Rosario, pero que los errores defensivos le impiden dar el salto definitivo que pretende el cuerpo técnico.
Arruabarrena ya había advertido la necesidad de mejorar en la faz defensiva para competir por objetivos importantes. En ese sentido, la fragilidad en el segundo tiempo expuso otra vez la falta de solidez que el entrenador busca corregir. Flores, por su parte, confirmó que atraviesa un momento que puede cambiar su lugar dentro de la consideración del cuerpo técnico, mientras que Aranda demostró ser una alternativa válida para una zona donde Boca necesita más variantes. La aparición de estos nombres representa una señal positiva para un plantel que busca equilibrio, aunque los juveniles todavía no pueden cargar con la responsabilidad de sostener resultados cuando el funcionamiento colectivo flaquea.
La igualdad en Rosario dejó una mezcla de bronca y esperanza: bronca por dos puntos que se escaparon de manera evitable, y esperanza por el rendimiento de los jóvenes, que empiezan a consolidarse como soluciones reales para el futuro inmediato de Boca. El plantel y el cuerpo técnico se fueron del Coloso Marcelo Bielsa con la convicción de que el primer tiempo marcó el camino a seguir, pero también con la certeza de que corregir las desconcentraciones defensivas será determinante en la próxima fecha.
