(BUENOS AIRES).- «La mano de Gorosito no la veo porque estoy tapado. Veo el gesto de él pero no si pegó en su mano», explicó Jorge Baliño. El árbitro defendió su decisión en el empate 1-1 entre Boca y Platense, por la quinta fecha del Torneo Clausura, y salió a responder los reclamos del conjunto de Vicente López por un penal no cobrado.
La polémica se originó a los 26 minutos del segundo tiempo, cuando Platense ganaba 1-0. Luciano Giménez recibió dentro del área, superó a Dylan Gorosito con un sombrero y marcó el que parecía el 2-0 del equipo de Martín Palermo. El VAR detectó que la pelota había tocado el brazo del delantero antes del remate y Baliño anuló el gol sin ir al monitor, por tratarse de una mano inmediatamente previa a una conquista.
El problema fue que, en la misma jugada, la pelota también rozó el brazo izquierdo de Gorosito dentro del área de Boca. El defensor estaba dentro del área y los futbolistas de Platense entendieron que esa acción debía ser sancionada como penal. Palermo cuestionó públicamente que no se hubiera revisado también el contacto del defensor.
La explicación de Baliño
Baliño explicó que no pudo observar directamente el contacto de Gorosito porque estaba tapado por los protagonistas de la jugada. El árbitro sí vio el gesto del defensor, pero no si la pelota le pegó en la mano. Su decisión se basó en la acción que pudo identificar y que después le advirtió el VAR: la mano de Giménez antes de convertir.
El reclamo de Platense se apoyó precisamente en que el VAR tuvo la posibilidad de revisar toda la secuencia y determinar si existió una infracción anterior. Desde la mirada del equipo de Vicente López, la intervención tecnológica debía contemplar también el contacto de Gorosito y no detenerse únicamente en la mano del delantero.
Palermo sostuvo que se vio la mano de Giménez, pero que no ocurrió lo mismo con la del defensor de Boca. Además, cuestionó que la revisión haya retrocedido solamente hasta el contacto del delantero y no hasta la acción anterior. Sus declaraciones reflejaron la bronca que quedó instalada en Platense después de perder la posibilidad de ponerse 2-0.
La controversia también generó repercusiones en River. Stefano Di Carlo, presidente del club, reaccionó con un «me gusta» a publicaciones vinculadas con los dichos de Palermo y con la discusión arbitral. La situación volvió a instalar el debate sobre el uso del VAR y las distintas interpretaciones de las jugadas dentro del fútbol argentino.
Boca terminó rescatando un empate después de haber comenzado perdiendo y evitó una derrota que lo hubiera dejado más complicado en el Clausura. Platense se quedó con la bronca de no haber podido ponerse 2-0 y con un empate 1-1 marcado por la polémica, que sigue generando repercusiones después del final del partido.
