(BUENOS AIRES).- “Parece que no vamos a poder jugar en La Bombonera. Eso cambia las cosas”, disparó Luis Vidal, presidente de Recoleta de Paraguay, y encendió la previa de los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026 ante Boca. La declaración del dirigente expuso la principal preocupación del club guaraní de cara a la eliminatoria: la posible mudanza del Xeneize de su estadio por el estado del campo de juego.
El titular de la institución paraguaya profundizó su análisis y consideró que jugar en otro escenario modificará por completo el desarrollo de la serie. La Bombonera es uno de los reductos más intimidantes del continente y un factor anímico determinante para Boca. Sin ese respaldo, el equipo de la Ribera perdería una ventaja histórica en una instancia decisiva.
Más allá de la inquietud por la sede, Vidal reconoció la dimensión del cruce. “Nos toca enfrentarnos a uno de los más grandes del continente. Para nosotros es algo único en la historia”, sostuvo, y dejó en claro que la sola clasificación a esta fase ya representa un hito para Recoleta.
El presente futbolístico, sin embargo, no es el ideal. El equipo paraguayo viene de sufrir una dura goleada por 4-1 ante Libertad en el torneo local y arrastra un arranque irregular: igualó en su debut y acumula rendimientos por debajo de lo esperado. Ese tropiezo encendió alarmas puertas adentro, sobre todo por la proximidad de un compromiso internacional de máxima exigencia.
A pesar de ese andar doméstico, Recoleta logró un hito importante al finalizar primero en su grupo de la Copa Sudamericana y accedió de manera directa a los octavos de final. Esa campaña le devolvió la confianza y lo depositó en la llave ante uno de los candidatos al título.
Del otro lado, Boca también arrastra dudas en su funcionamiento, pero llega con el envión de haber eliminado a O’Higgins en una serie ajustadísima que se definió por penales. Esa clasificación le permitió mantenerse con vida en el certamen y alimentar la ilusión de avanzar en el plano internacional.
La serie ya tiene calendario confirmado: la ida se jugará en Argentina y la vuelta en Paraguay. Sin embargo, la gran incógnita sigue siendo el escenario del primer partido. Si la Bombonera no está en condiciones, Boca deberá mudarse y, como advirtió Vidal, eso cambia las cosas. Para Recoleta, histórico animador del fútbol paraguayo que transita su primera experiencia en esta instancia, la posible ausencia del mítico estadio aparece como una oportunidad inesperada para dar el golpe en campo ajeno.
