(BUENOS AIRES).- “Se lo vio divertidos y entre tragos en el VIP del famoso lugar de la Costanera”, escribió Laura Ubfal al describir la nueva salida nocturna de la China Suárez junto a Mauro Icardi en el boliche Tequila. La actriz, que supo conquistar la televisión como una de las protagonistas de Casi Ángeles, transita hoy una vida completamente distinta: de los sets de filmación pasó a las madrugadas de la Costanera, a los proyectos empresariales y al centro de una disputa mediática que no le da tregua.
Icardi llegó al VIP acompañado por la China Suárez y por un grupo de empresarios que son socios de Wanda Cosmetics. Se trata de los mismos inversores que estarían detrás del proyecto para crear la línea de belleza de la ex Casi Ángeles, un emprendimiento que marca el nuevo perfil profesional de la actriz, cada vez más metida en el mundo de los negocios.
Sin embargo, la noche no terminó sin un nuevo rumor. Ubfal señaló que ya empezó a circular una versión sobre una mujer misteriosa. “Se habla de una ‘morocha’ presente en la barra y hay promesa de fotos y videos”, contó. Pero la propia periodista le puso paños fríos a la especulación y aclaró: “Habrá que ver si son datos ciertos”. Por ahora, la supuesta presencia de esa mujer sigue en el terreno de las versiones sin confirmar.
Mientras tanto, la exposición de la China Suárez sigue alimentando el conflicto entre Icardi y Wanda Nara. Tras regresar al país, la conductora volvió a apuntar contra el futbolista y reveló un detalle que dejó en evidencia el lugar incómodo en el que quedó la actriz. “Ese cuadro que mostró es un rompecabezas que le hizo hacer a mis hijas. Después de seis meses de no ver al padre, llegaron y tuvieron que armar el rompecabezas de la amante. No era una foto del padre con ellas”, disparó Wanda.
La empresaria también se refirió a la disputa judicial por la propiedad que compartieron y aseguró que la vivienda quedará para las nenas. “Así lo decidió la Justicia. En su momento Mauro estuvo de acuerdo y pidió a Santa Bárbara como compensación de alimentos futuros. Fue él con Ana que lo armaron y me parece raro que ahora opine diferente. Esa casa va a ser para las nenas”, explicó.
Además, Wanda cargó contra los modos digitales de Icardi y reclamó un freno a lo que considera violencia en redes. “Todos los agravios hacia un juez de la Nación habla de los pocos límites que tiene porque imaginate que una persona que se atreve a insultar públicamente a un juez lo que puede hacer en la intimidad”, expresó. Y cerró con un mensaje contundente: “Yo siempre hablé de violencia y se me subestimó. Muchas cosas que se ven en redes son violentas y habría que poner un stop y decir basta con la violencia”.
En ese torbellino de acusaciones, emprendimientos y noches porteñas, la China Suárez dejó de ser solo una actriz para convertirse en una figura que se mueve entre el empresariado, los boliches de moda y una trama familiar que la tiene como blanco permanente. Su vida, definitivamente, cambió de eje.
