ESPECTÁCULO

Albóndigas con polenta cremosa a lo Claudia Villafañe: el paso a paso para una receta bien casera

 

La Tata compartió sus trucos para que queden jugosas y sin grumos.

 
Claudia Villafañe
Claudia Villafañe

(BUENOS AIRES).- “Yo pido carne picada especial o pasada dos veces para que esté con poca grasa”, arrancó Claudia Villafañe en La cocina rebelde (Canal Trece), donde compartió su receta de albóndigas con polenta cremosa, un plato bien casero que se vuelve irresistible en las noches frescas.

La combinación es un clásico que reconforta. En su paso por el programa, Claudia Villafañe mostró el paso a paso y desplegó los secretos de su cocina para que las albóndigas queden jugosas y la polenta bien cremosa, sin grumos. “Vamos a arrancar, acá tenemos la carne picada. Yo pido carne picada especial o pasada dos veces para que esté con poca grasa. Y acá le vamos a agregar la cebolla rallada en crudo, que la vamos a mezclar bien. También le sumamos miga de pan mojado en leche y que antes se usaba la flautita que sobraba del día anterior, y un huevito para unir”, contó Claudia Villafañe mientras preparaba la mezcla base.

Ingredientes

  • 1 kilo de carne picada especial (sin grasa)
  • 1 cebolla rallada en crudo
  • Miga de pan remojada en leche (la flautita que sobró del día anterior va perfecto)
  • 1 huevo
  • Queso rallado y orégano a gusto
  • 1 cucharada sopera de sal
  • Pan rallado (opcional, si la preparación queda muy blanda)
  • Aceite para dorar
  • 1 cebolla picada y 2 dientes de ajo para la salsa
  • 1 chorrito de vino blanco
  • Salsa de tomate a gusto
  • 300 gramos de polenta por litro de líquido (mitad leche, mitad caldo)
  • Manteca y queso azul o cremoso para la polenta

Para las albóndigas, Claudia Villafañe mezcló la carne picada con la cebolla rallada cruda y la miga de pan escurrida. Unió todo con el huevo, el queso rallado, el orégano y la sal. Coco Carreño aportó su medida justa: “En cuanto a la sal, yo le pongo una cucharada sopera por cada kilo de la carne picada”. Si la mezcla queda muy blanda, La Tata recomendó agregar un poco de pan rallado y llevarla al frío antes de armar las bolitas.

Una vez listas, las doró en un poco de aceite para evitar freírlas y las retiró. En ese mismo fondo de cocción, sudó la cebolla y el ajo picados, y después desglasó con un chorrito de vino blanco. La cocinera advirtió: “Hay que cocinar muy bien la cebolla porque puede fermentar y ponerse amarga o ácida”. Cuando evaporó el alcohol, sumó las albóndigas de nuevo y las bañó con salsa de tomate. Las dejó cocinar entre 20 y 25 minutos para que todo tome sabor.

Para la polenta, puso a hervir la leche y el caldo. Agregó la polenta en forma de lluvia, batiendo sin parar para que no se formen grumos. Apagó el fuego y le puso manteca y un toque de queso azul, que a pura intensidad convirtió una guarnición económica en un lujo. La sirvió bien cremosa, con las albóndigas y su salsa por encima. Una porción abundante y calentita que pide pan, vino y una buena conversación de domingo.