(BUENOS AIRES).- “Coudet no se va a ir de River y los dirigentes no lo van a echar”, afirmó Juan Cortese y descartó de plano el regreso de Ramón Díaz como un reemplazo inminente en River, tras la quinta derrota consecutiva en el Monumental.
La decisión sobre la continuidad de Eduardo Coudet ya está tomada en la intimidad del club. “Las dos personas que hoy son las diferenciales de esta historia están convencidas de que la continuidad es un hecho. Una es Coudet y la otra es Di Carlo”, detalló Cortese, en referencia al técnico y al presidente de la institución.
En medio de la crisis que desató el 0-1 ante Rosario Central con un gol en contra de Nicolás Otamendi, Cortese reveló un gesto del entrenador que refleja su postura. Coudet modificó su estado de contacto en el celular con el mensaje “Los cagones no hacen historia”, según contó el periodista. La imagen del Chacho con esa frase en su perfil apareció horas después de la caída y expone el grado de convencimiento que tiene el técnico sobre su continuidad, aun en el peor momento deportivo del ciclo.
Los hinchas, que corearon “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, pidieron por el riojano en el hall del estadio. Para Cortese, “el único entrenador hoy que calmaría las aguas es Ramón Díaz. Pero los dirigentes no lo van a buscar ni tampoco Coudet se va”. El periodista fue contundente al señalar que la dirigencia no se moverá de esa postura, pese a que el pedido por el Pelado es el único que podría aplacar la furia de los simpatizantes.
Lejos de cuestionar la postura de la comisión directiva, Cortese la respaldó como un acto de gestión poco frecuente en el fútbol argentino. “Yo creo que los dirigentes están tomando una decisión acertada y valiente”, evaluó, al considerar que es más fácil echar al técnico que sostenerlo en la mala y que traer a Ramón sería una aspirina de efecto efímero. Según su análisis, la continuidad del Chacho representa una apuesta de fondo que la directiva está dispuesta a bancar más allá de los resultados inmediatos.
Sobre el plantel, Cortese expuso el pensamiento del entrenador de cara a lo que resta del semestre. La exigencia interna es ganar partidos, pero la evaluación integral de su ciclo queda supeditada a los refuerzos. “Cuando completen el plantel, me pueden evaluar como entrenador”, dijo Coudet, según reprodujo Cortese. El técnico entiende que el armado del equipo todavía no está terminado y que su rendimiento recién podrá juzgarse cuando cuente con todas las piezas.
River acumula cinco caídas consecutivas en el plano local y no gana en Núñez desde hace más de dos meses, una racha que erosionó la relación con los hinchas y disparó los cánticos contra jugadores y dirigentes. La imagen del Monumental semivacío tras el gol en contra de Otamendi graficó el clima de quiebre que se instaló en el club.
El próximo desafío será el 12 de agosto, cuando visite a Independiente Santa Fe en Colombia por los octavos de final de la Copa Sudamericana. La competencia internacional aparece como la gran obsesión para torcer el presente y devolverle al equipo algo de aire en un semestre que hasta acá solo dejó frustraciones.
