(BUENOS AIRES).- La quinta derrota consecutiva dejó una discusión que ya no pasa por el nombre del entrenador sino por el material con el que trabaja. Juan Cortese contó en las últimas horas lo que siente Eduardo Coudet puertas adentro: que en el plantel no tiene hoy un futbolista capaz de resolver un partido por su cuenta.
«River tiene que entender que si en el plantel no tiene jugadores que encaren, futbolistas que cambien de ritmo, va a jugar siempre así con cualquier técnico», había planteado el periodista días atrás, en una lectura que despega el problema del cuerpo técnico y lo lleva directamente a la conformación del equipo.
«Todo el tiempo River se repite por centros. ¿Saben por qué? Porque los volantes de juego no se animan, no encaran», amplió Cortese, señalando el mecanismo que se repite partido tras partido y que explica por qué el equipo llega al área rival siempre por el mismo camino.
El periodista también dejó una pregunta que apunta a la dirigencia más que al banco de suplentes. «Cuéntenme cuáles son los volantes que cambiaron del semestre pasado, en donde River jugaba muy mal, a este, en donde River recomenzó el año jugando peor. ¿Cambió algo?», lanzó.
El mercado como única salida a la vista
La conclusión que sacó el cuerpo técnico se tradujo en un pedido concreto al mercado. Coudet le reclamó a la dirigencia un par de volantes más y un central para los días que quedan del período de incorporaciones, y la búsqueda quedó apuntada a un perfil bien definido: un futbolista que rompa líneas por adentro y no dependa del centro desde la banda para generar peligro.
El nombre que apareció para ocupar ese lugar es conocido en Núñez. «Esequiel Barco es del que se habla, con quien River está iniciando una negociación», reveló Cortese sobre el mediocampista que ya vistió la camiseta del club y que hoy pertenece al Spartak de Moscú, dueño de su pase.
La operación todavía no está resuelta y el principal escollo es la forma. El club ruso pretende vender y no ceder al futbolista a préstamo, mientras que en Núñez negocian los montos y la estructura de la transferencia para que el desembolso no comprometa el resto de la lista. Mientras tanto, el equipo sigue sin ganar en el Clausura y arrastra la peor racha de su historia en la era profesional.
