(BUENOS AIRES).- “Los jugadores que vienen son bien recibidos y los que se van, se van por la puerta grande”, disparó Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, al recibir a Maxi Salas y marcar un contraste explícito con el trato que el delantero recibió en sus últimas semanas en River.
El empresario dialogó con el programa Cancha Embarrada de El Destape Deportes y relató su primer encuentro con el atacante en Mendoza. “Recién llego a Mendoza y estuve con él. La primera vez que lo vi. Lo noté feliz, contento, con muchas ganas de jugar. Sonriente”, contó Vila, antes de diferenciarse sin vueltas de la metodología del Millonario. “Cada club tiene su metodología, su historia, su forma de pensar”, dijo, y completó: “El nuestro es este”.
Salas se incorporó a la Lepra mendocina a préstamo por un año, sin cargo y con una opción de compra de 4 millones de dólares por el 50% de su ficha. La cesión incluye la misma cláusula que River pactó con Ian Subiabre en Tigre: el futbolista no podrá enfrentar a su club de origen. River recibirá a Independiente Rivadavia el 6 de septiembre y, por esa condición, Salas no estará en cancha. La medida, a diferencia de lo que se especuló en un principio con Subiabre, no incluye una multa económica.
El pase se cerró después de que el delantero pasara semanas apartado del plantel en el predio de Cantilo, una situación que él mismo cuestionó con dureza. “Estoy enojado, se nos trató muy mal, creo que no merecíamos terminar así, apartados”, había dicho Salas antes de viajar a la provincia cuyana. El jugador reveló que Pablo Longoria los llamó por teléfono un día antes de la pretemporada para avisarles que no se presentaran y señaló que el único dirigente que se acercó a verlos fue Leo Ponzio.
“No sé quién tomó esa decisión, si el técnico o la dirigencia”, agregó Salas, y le apuntó directamente a Eduardo Coudet: “Me hubiera gustado que Coudet nos dijera lo que pasó”. También describió el día a día de los apartados: “No está bueno estar encerrado en un contenedor. A nadie le sirve que estemos encerrados ahí”. De todos modos, aclaró: “Nunca le faltamos el respeto al club” y remató con una definición que pintó su salida: “Si le meto un gol a River no lo gritaría. Le tengo respeto a la gente, lo que pasó es extrafutbolístico”.
Vila, por su parte, se mostró convencido de que el estilo de Salas encajará rápido en el equipo. “El hincha lo va a comprar rápidamente por el estilo de juego que tiene, porque pelea todas las pelotas como si fueran la última. Ese es el jugador que le gusta al hincha de Independiente”, aseguró el mandamás del club cuyano.
El nuevo refuerzo de la Lepra llega para afrontar un semestre exigente: Independiente Rivadavia tiene la Copa Libertadores como gran desafío y espera que el delantero recupere en ese escenario la confianza que perdió en Núñez.
