(BUENOS AIRES).- “Cuando yo estaba más abajo miraba mucho al Chango, lo miraba y lo vemos ahora en las prácticas y es una cosa de locos”, confesó Leo Flores, el juvenil de Boca que hoy comparte entrenamientos con Exequiel Zeballos, su antiguo referente en el club, y que además reconoció a Neymar como su gran ídolo internacional.
El pibe surgido de las inferiores xeneizes no dudó al elegir al jugador de Boca que más observaba cuando él todavía estaba en divisiones menores. La elección fue Zeballos, un delantero que desde muy joven generó enormes expectativas por su habilidad, velocidad y capacidad para desequilibrar en el uno contra uno.
Ahora la realidad es otra: el futbolista al que Flores miraba desde abajo se transformó en su compañero de entrenamiento. Y la admiración, lejos de diluirse, creció. “Lo vemos ahora en las prácticas y es una cosa de locos”, repitió Flores, subrayando el impacto de verlo de cerca a pesar de los obstáculos físicos que Zeballos debió sortear en los últimos años.
La presencia de futbolistas como Zeballos también representa una referencia importante para los jóvenes que buscan ganarse un lugar en el plantel profesional. Flores tiene ahora la posibilidad de compartir vestuario con uno de sus antiguos referentes y aprender directamente de él, algo que el propio juvenil aseguró que le permite comprobar todavía más de cerca la calidad que veía cuando lo observaba desde las categorías inferiores.
El ídolo de afuera
Al momento de señalar un referente internacional, Flores fue igual de contundente. “¿De afuera? Neymar”, respondió. El brasileño, una de las grandes figuras del fútbol mundial en la última década, fue el espejo donde el juvenil aprendió a valorar el desequilibrio, la improvisación y la capacidad para resolver jugadas individuales.
La elección calza con el perfil de juego que muestra el propio Flores: su admiración por Neymar está atada al talento puro, a la gambeta y a la creatividad en ataque. La influencia del crack surgido en el Santos y que brilló en el fútbol europeo atraviesa generaciones y hoy se refleja en los juveniles que sueñan con un lugar en Primera.
Para Flores, compartir vestuario con Zeballos y tener como modelo a Neymar no es solo una anécdota. El pibe busca consolidarse en el equipo que dirige Arruabarrena y aprovechar el aprendizaje diario con un referente al que observaba de chico. La declaración de Flores muestra, además, el impacto que el Chango tiene dentro del plantel, especialmente entre los futbolistas más jóvenes que crecieron observando sus actuaciones.
En Boca valoran que sus juveniles tengan referentes de ese calibre. Saben que esos espejos pueden acelerar la formación de un plantel que necesita recambio. Mientras Flores da sus primeros pasos en el equipo de Arruabarrena, ya dejó en claro cuáles fueron los futbolistas que le marcaron el camino y la manera de entender el juego.
