(BUENOS AIRES).- “A River llegan una vez y le hacen un gol”, escribió Hernán Castillo en X durante el entretiempo del partido que River perdía 1 a 0 ante Rosario Central en el Más Monumental, por el Torneo Clausura. El periodista sintetizó en esa frase la fragilidad defensiva de un equipo que volvió a quedar en deuda ante su gente y que el propio Hernán Castillo describió sin atenuantes a lo largo de la noche.
La jugada que torció el desarrollo llegó a los 27 minutos del primer tiempo. Un centro de Jaminton Campaz desde la izquierda encontró a Nicolás Otamendi en su afán por anticipar a Giovanni Cantizano, que esperaba debajo del arco. El defensor y capitán millonario se arrojó al piso y desvió la pelota hacia su propio arco, dejando sin reacción al arquero rival.
Hernán Castillo sostuvo que la desventaja parcial no reflejaba el desarrollo, aunque sí exponía una falencia crónica del equipo de Eduardo Coudet. “No merece ir perdiendo pero si las pocas que generas no las metes y si apenas te llegan te convierten es imposible”, publicó en su cuenta. La falta de eficacia en ataque y la vulnerabilidad en defensa fueron los dos frentes que el periodista remarcó en pleno trámite del encuentro.
El penal anulado y una noche para el olvido
A los 35 minutos, el árbitro Nicolás Ramírez sancionó penal para River por una supuesta mano de un defensor de Rosario Central dentro del área. Sin embargo, la revisión en el VAR, a cargo de Fernando Echenique, cambió la historia: Ramírez fue convocado al monitor y terminó anulando la pena máxima porque la pelota había impactado en la mano de Otamendi. La secuencia volvió a dejar al zaguero central como protagonista involuntario de la noche.
Otamendi disputa su tercer partido desde que regresó al club. Ya había sido titular en las derrotas ante Barracas Central y Gimnasia, en cuyo único gol Alexis Steimbach le ganó de cabeza al defensor. La seguidilla de resultados adversos y los errores puntuales en la última línea profundizan la imagen de un equipo incómodo y sin respuestas inmediatas, algo que Hernán Castillo remarcó con insistencia a lo largo del primer tiempo.
River tuvo un flojo arranque en el torneo y ante Rosario Central no logró imponer condiciones. El elenco visitante hizo daño cada vez que aceleró por los costados y encontró en Campaz su vía más clara para romper líneas. Mientras en ataque los dirigidos por Coudet fallaban en la definición, atrás cada aproximación del rival generaba zozobra.
Hernán Castillo cerró su análisis de esa primera mitad con otra definición que retrata el presente millonario: “Flojo primer tiempo, otra vez”. La frase resume la impotencia de un River que se despidió entre silbidos de su estadio y que acumula preguntas sin resolver de cara a lo que resta del Clausura.
