(BUENOS AIRES).- «No hubo violencia de género como se está diciendo», declaró Candela Magalí Arizaga ante el equipo de intervención domiciliaria del Ministerio Público Fiscal de CABA. El informe de ese equipo, difundido este martes, reconstruye la noche que involucra a Facundo Moyano.
El documento está firmado por las licenciadas Camila Díaz y Candela Dipardo, del equipo de intervención domiciliaria del Ministerio Público Fiscal de CABA. En su inicio, el informe señala que «se confecciona el presente informe para tomar conocimiento de lo que pasó esa noche».
Al ingresar a la habitación, las profesionales encontraron a Candela dormida, acompañada de la consigna policial Alejandra Belón y una amiga, Sol Estaga. Luego de unos minutos, la joven se mostró «acostada, somnolienta, entrecerrando los ojos y balbuceando por momentos», según consta en el documento.
Candela consultó quién había realizado la denuncia y aclaró que ella no había llamado a la policía. Sobre los hechos denunciados, relató no recordar lo que sucedió durante la madrugada y completó: «No recuerdo que haya pasado nada».
La joven manifestó que, en las horas previas, se encontraba con su pareja, Juan Facundo Moyano, y que ambos consumían sustancias psicoactivas y/o alcohol. Esa declaración contrasta con la negativa previa de Moyano, que había afirmado no haber consumido nada.
Candela sostuvo además que mantendrían una buena relación, sin profundizar en su relato. Consultada sobre medidas de protección, respondió que no las necesitaba. Aun así, la Justicia dispuso medidas preventivas de restricción.
Indicadores de vulnerabilidad
El informe enumeró una serie de indicadores que podrían estar atravesando a la joven. El primero es la «simetría de poder en el vínculo con Juan Facundo Moyano», en relación con el género y la edad, y también respecto de la actividad laboral y el cargo político-sindical del denunciado.
A eso se suman el consumo problemático de sustancias psicoactivas sin tratamiento acorde a las necesidades de ambas partes, la exposición pública y mediática de los hechos, la falta de precisión en el relato y la negativa de profundizar sobre la dinámica del vínculo.
El equipo también consignó el estado actual de la salud física, mental y emocional de Candela y su negativa a instar la acción penal y a contar con medidas de protección.
Durante la entrevista, la joven se mostró orientada en tiempo y espacio, aunque somnolienta y con dificultad para sostener una conversación. También fue observada como imprecisa y parcialmente desorientada respecto de los sucesos que motivaron la denuncia.
«Si bien durante la entrevista no fue posible revelar la información necesaria para valorar los indicadores de riesgo propios de situaciones de violencia de género, es preciso destacar las dificultades que presentan muchas mujeres para advertir las conductas violentas de sus parejas y solicitar auxilio», consigna el informe.
Candela permanece en silencio absoluto y no se conoce su paradero. Las medidas de protección continúan vigentes pese a su negativa inicial. En tanto, Pablo Moyano se limitó a decir que el caso lo resuelve la Justicia, sin respaldar de forma explícita a su hermano.
