(BUENOS AIRES).- “Julián fuera”, escribieron los hinchas del Atlético de Madrid en los carteles colocados en las inmediaciones del centro de entrenamiento del club. Julián Álvarez volvió a quedar en el centro de la tensión con el Atlético de Madrid, en una protesta que expuso otra vez el rechazo de un sector de la afición. El número 19 también apareció tachado en los mensajes.
El debut del Atlético en LaLiga frente al Málaga ya había mostrado el malestar de los hinchas. Durante ese partido se escucharon cánticos hostiles contra el delantero, que todavía no había sumado minutos oficialmente en la temporada. La aparición de los carteles agregó una protesta fuera de la cancha a un conflicto que ya se había expresado en el estadio.
La relación entre Álvarez y una parte de los hinchas se deterioró a partir de una definición sobre su futuro. El argentino expresó durante el Mundial su deseo de abandonar el club para buscar una oportunidad en Barcelona, una postura que los sectores más radicales del Atlético no perdonan. Ese pedido modificó la percepción de un jugador que había llegado como una de las grandes apuestas de la institución.
Los números de Julián Álvarez en el equipo explican el respaldo que conserva desde el cuerpo técnico. El delantero llegó procedente del Manchester City en 2024 y acumuló 49 goles, 17 asistencias y 106 partidos con el Atlético de Madrid. Diego Simeone lo respaldó públicamente y aseguró que sigue considerándolo el mejor jugador ofensivo de su plantel.
La disputa por su futuro
El contrato de Julián Álvarez con el Atlético de Madrid se extiende hasta junio de 2030. El delantero pretende continuar su carrera en Barcelona, mientras que la dirigencia mantiene una postura firme y no quiere desprenderse de su máxima figura. El club madrileño rechazó una propuesta del conjunto catalán y no tendría intención de facilitar una operación con un rival directo.
Diego Simeone quedó en el medio de la disputa entre el futbolista y los hinchas. El entrenador sostuvo el valor deportivo de Álvarez y, después de los insultos que recibió durante el debut contra Málaga, respondió que es “muy respetuoso” con la gente del Atlético. La declaración reflejó su decisión de sostener al delantero sin profundizar el enfrentamiento con la afición.
Arsenal apareció como uno de los clubes que podría intentar aprovechar el conflicto, aunque la prioridad del jugador seguiría siendo Barcelona. Mientras tanto, Julián Álvarez volvió a entrenarse con normalidad tras una preparación progresiva y participó de un partidillo con los futbolistas que no habían jugado ante Málaga. La próxima vez que vuelva a pisar el césped del Metropolitano deberá afrontar la reacción de una hinchada que ya trasladó sus reclamos hasta el centro de entrenamiento.
