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Cómo sigue la pulseada por Julián Álvarez tras la denuncia ante FIFA

 

El delantero argentino es el centro de una pulseada entre clubes que escaló a la FIFA.

 
Julián Álvarez
Julián Álvarez

(BUENOS AIRES).- “Creo que lo mejor para todos es una transferencia y quiero cumplir mi sueño”, dijo Julián Álvarez el 22 de julio, después del triunfo de la Selección argentina ante Austria por el Mundial 2026. Este viernes, la oferta que el Barcelona había puesto sobre la mesa por él expiró sin definiciones: el plazo que fijó el presidente Joan Laporta venció el 31 de julio, y el delantero cordobés sigue sin resolver su futuro.

La pulseada entre el club catalán y el Atlético de Madrid escaló a un nivel inédito en las últimas semanas. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del conjunto rojiblanco, confirmó la postura del Atleti: “Nuestra responsabilidad es defender los intereses del Atlético de Madrid y por eso vamos a presentar una denuncia ante FIFA contra el Barcelona por negociar con un jugador con contrato en vigor durante el periodo protegido”. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ya abrió un procedimiento extraordinario contra el Barça y designó un instructor para analizar el presunto “tapping up” sobre un futbolista con vínculo hasta junio de 2030.

Lo que tensó la cuerda fueron las declaraciones del propio Julián Álvarez en zona mixta, cuando soltó la frase de la que todavía se habla en Madrid y en Barcelona. La Unión Internacional de Peñas del Atlético de Madrid reaccionó con un comunicado durísimo en el que tildó al delantero de “niñato” y “traidor”. Laporta terció con optimismo: “Julián Álvarez quiere venir al Barcelona desde hace tiempo, espero que el Atlético recapacite y acepte la oferta”. Y Diego Simeone buscó bajar la temperatura sin ceder un centímetro: “Julián Álvarez es el mejor jugador que tenemos en el Atlético de Madrid, las cosas se van a resolver”.

La guerra de cifras le puso más ruido al culebrón. El Barcelona preparó una oferta de 130 millones de euros, según el periodista Víctor Navarro, aunque otra fuente la ubicó más cerca de los 100 millones. Ambos montos quedan lejísimos de la cláusula de rescisión de u$s500 millones que blinda al jugador y que el Atlético exige para sentarse a hablar con un rival directo de La Liga. De hecho, el club ya rechazó una propuesta de 150 millones del Real Madrid sin titubear.

Enrique Cerezo, presidente rojiblanco, le respondió a Laporta con una chicana que dejó en evidencia la tensión entre dirigencias: “Laporta es buen amigo y él también sabe dónde va a jugar Julián ‘López’ el año que viene; en esta vida, todos nos equivocamos”. El desliz con el apellido del futbolista no disimuló el mensaje: en el Metropolitano no piensan regalar a su máxima figura.

Un expediente con sanciones sobre la mesa

Mientras se aguarda la resolución de la RFEF, el Código Disciplinario mete más presión. El artículo 93 prevé sanciones que pueden ir desde una multa económica hasta una inhabilitación de uno a dos años para el jugador, con un piso de cuatro partidos sin jugar. Para el Barcelona, las alternativas en danza incluyen la clausura total o parcial del estadio por hasta tres encuentros o dos meses, la quita de tres puntos en la clasificación o la prohibición de inscribir futbolistas en uno o más mercados de pases.

La fecha que todos marcan en el calendario es el 10 de agosto, día en que Julián Álvarez debe presentarse a la pretemporada del Atlético de Madrid. Si el cordobés no se reintegra, el conflicto ingresará en un terreno todavía más áspero. El Barcelona, mientras tanto, tiene tiempo hasta el 31 de agosto por la noche —el cierre del libro de pases en España— para encontrar un delantero que reemplace a Robert Lewandowski, que se fue a la MLS. El nombre de Julián encabeza la lista de Hansi Flick, pero la oferta ya caducó y el expediente disciplinario avanza.