(BUENOS AIRES).- «El juego es dentro de la casa, no afuera». La frase de Santiago del Moro le puso un freno al cruce que enfrentó a Laura Ubfal con sus compañeros en su regreso al debate de Gran Hermano, el domingo pasado, después del faltazo que había encendido las alarmas. La conductora volvió a la mesa y se encontró con un clima hostil que tuvo a Gastón Trezeguet y Eliana Guercio como principales detractores.
Laura Ubfal había faltado al debate del jueves anterior y enseguida circularon versiones sobre un cortocircuito con la producción. Algunos dijeron que la producción «estaba harta» de sus desplantes, que hablaba de más y que el vínculo con sus compañeros era pésimo. La periodista aclaró en su propio programa que no había ido simplemente porque «no tenía fuerzas». «El tema de Juanicar y su mamá me afectó mucho. Hay mucho odio, hate, bronca. Poca gente sabe lo que sufren algunos», aseguró Ubfal.
La vuelta al estudio
La vuelta al estudio el domingo no tardó en calentarse. El primero en apuntar contra Ubfal fue Gastón Trezeguet, que le echó en cara las críticas al ciclo. «A mi nadie me baja línea, sobre todo por Laurita que dijo que nos pasan qué decir. Hay que aceptar cuando a los jugadores que a uno le gustan van perdiendo en vez de tirar mierd… por todos lados», disparó Trezeguet. Ubfal retrucó ofendida: «Yo acepto todo. No tiro mierda a nadie».
El manto de dudas sobre las votaciones
En ese momento Guercio tomó la posta y fue al hueso con la acusación sobre la falta de transparencia en las votaciones. «Las votaciones son creíbles si gana el que le gusta a ella sino, no. Nos pone a todos con un manto de dudas que realmente, no estoy necesitando que se perjudique mi honestidad», lanzó la panelista. Guercio no dejó pasar las ironías de Laura Ubfal y le apuntó directo por poner en duda la honestidad del resto cuando los resultados no favorecen a sus preferidos.
Con el clima ya caldeado y justo cuando Ubfal iba a contestar, Santiago del Moro se metió para bajar la espuma. El conductor no solo marcó la cancha con su definición sobre los límites del juego sino que, enseguida, hizo referencia a «La linterna», el ciclo de streaming que conduce la periodista, y le preguntó si había traído la luz para iluminar al panel. Sin dejar pasar la indirecta, Guercio fue contundente: «Brillo con luz propia yo».
La secuencia expuso un deterioro creciente en la interna del equipo. Lejos de limar asperezas, el debate del domingo confirmó que la relación entre los panelistas atraviesa su peor momento y que la tensión va más allá de lo que ocurre dentro de la casa. La pregunta que sobrevuela el ciclo es cuánto tiempo más podrán sostener la convivencia en el estudio sin que el conflicto termine de estallar en vivo.
