(BUENOS AIRES).- “Cada vez que Boca enfrenta a Newell’s, Lautaro Blanco vive un partido especial”. La frase, cargada de historia personal, retrata la semana del lateral izquierdo de Boca, que este domingo volverá a pisar el césped del Marcelo Bielsa con la particularidad de llevar el clásico rosarino tatuado en la piel.
Lautaro Blanco surgió de las inferiores de Rosario Central y no lo oculta. “Tiene tatuado el escudo del Canalla”, describe el artículo de Olé, un gesto que transforma cada cruce con la Lepra en un capítulo distinto. Por eso, aunque hoy defienda los colores azul y oro, la visita a Rosario siempre le agrega un condimento extra a uno de los futbolistas más regulares del plantel que dirige Rodolfo Arruabarrena.
El historial entre Blanco y Newell’s se potencia con un dato contundente. Blanco acumula 107 partidos con la camiseta xeneize y apenas convirtió dos goles: ambos fueron justamente contra el equipo rojinegro. El primero llegó en la goleada 5-0 en la Bombonera, mientras que el segundo lo gritó en febrero de este año, en el triunfo 2-0 también en condición de local. Fue, hasta ahora, la última vez que infló una red.
La lógica del desgaste, sin embargo, amenaza con dejarlo afuera del once inicial. Junto con Milton Delgado, Blanco es el único jugador que disputó los cuatro encuentros del ciclo Arruabarrena: Sarmiento por Copa Argentina, los dos cruces con O’Higgins por la Sudamericana y la derrota ante Deportivo Riestra en el Torneo Clausura. Una carga intensa justo cuando Boca inicia una seguidilla que puede marcar buena parte del semestre.
Después de Newell’s, el Xeneize recibirá a Estudiantes el miércoles, enfrentará a Vélez el sábado y, apenas tres días más tarde, abrirá los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Recoleta. La exigencia de cuatro partidos en diez días obliga al cuerpo técnico a administrar energías, y por eso crece la chance de que Blanco tenga descanso en Rosario.
Si el Vasco Arruabarrena opta por cuidarlo, el principal candidato a ocupar el lateral izquierdo es Malcom Braida. El ex San Lorenzo ya fue utilizado como marcador de punta derecho en este ciclo, pero conoce muy bien el puesto por izquierda y podría reemplazarlo sin inconvenientes.
La decisión final sobre el equipo todavía no está tomada. Blanco suele tener un plus cuando enfrente aparece Newell’s, el clásico adversario del club que lo formó. “Sin dudas, no será un partido más para el lateral”, sintetiza Olé. Juegue o descanse, su historia con la Lepra ya tiene un lugar propio: por el escudo de Central que lleva grabado y porque, curiosamente, sus únicos gritos en Boca fueron frente al rival de toda la vida.
